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domingo, 10 de agosto de 2008

LA TRADICIONAL CORRIDA DEL 8 DE AGOSTO EN TARIFA.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.


Bajo la presidencia de un señor que vino impuesto de Algeciras, asesorado en materia artística por Antonio Delgado y por la veterinaria en materia taurina, hicieron el paseíllo precedidos por un caballo de capa perla los diestros:






Javier Conde (blanco y plata con cabos negros).
David Fandila “El Fandi” (grosella y oro con cabos blancos)
José María Perera (verde botella y oro con cabos blancos).









Tres cuartos de plaza, a pesar de que a primera vista podía parecer un lleno, en día con ligerísimo viento de poniente que en algunos momentos molestó a los toreros en el desempeño de su trabajo, pero que proporcionó a los espectadores una temperatura agradable para disfrutar del espectáculo.
Se lidiaron toros de Núñez del Cuvillo que fueron extraordinarios para los toreros mereciendo la vuelta al ruedo el segundo de la tarde según criterio del Presidente de la corrida, puesto que no hubo petición de la misma por parte del público, y siendo indultado el cuarto de la tarde a instancias de su matador que encandiló al público para librarse del difícil trago que para él representa la suerte de matar.

El primer toro de la tarde, que luce el número 146, remata en uno de los burladeros. Se trata de un toro ligeramente acochinado que tiene el pitón derecho hecho un florón. De salida parece que sale acalambrado de los cuartos traseros.
Javier Conde muy cerrado en tablas le saluda con cuatro verónicas en las que no le va ganando terreno a un toro que mete bien la cabeza.
En la primera entrada a varas aprieta al picador Justo Jaén, levantado al caballo con el pitón izquierdo. Una vara excesivamente larga que es protestada por el público, pues se continúa picando hasta el centro del ruedo.
El toro demuestra pocas fuerzas, por la manera rebrincada de embestir más pendiente de conservar el equilibrio que de cumplir con su obligación de poner en apuros a quien le cita.
Conde lo espera en el centro del ruedo con la finalidad de realizarle un quite. Un capotazo por alto, Otro más en el que pierde las manos y se cae.
En banderillas, con la lidia de Paco Arijo, entra por delante el tercero, Miguel Ángel García que deja los dos arriba, y luego El Mangui quien coloca una. Cierra el tercero con una en lo alto.
El toro se queda fijo en uno de los burladeros mientras Conde brinda al público. La muleta cae boca arriba. Ante la hilaridad del público Conde la vuelve con el estoque simulado.
Con la muleta en la derecha, se dobla por ambos pitones por dos veces. Lo vacía por arriba en un pase de pecho con la derecha y seguidamente un redondo en que el toro le engancha la muleta en la salida del pase y remata con el doble de pecho sin ajuste alguno finalizando con uno de sus desplantes.






En el centro del ruedo la muleta en la mano derecha, un redondo otro más sin quietud, se separa de su oponente. El toro le corta el viaje por el lado derecho y él, desconfiado, huye del toro.
La muleta en la izquierda que es el lado bueno del toro. El toro con mucha fijeza y Conde con mucha tranquilidad ayudándose con el estoque simulado la muleta a la altura del cuerpo le cita. Al arrancarse el toro da un seminatural. Le pierde dos pasos. Nuevo natural. No se confía, no se queda quieto, se ayuda con el estoque simulado y le torea al pitón contrario. Se separa ligeramente del toro, la muleta en la mano izquierda. Ayudándose con el estoque simulado se va al pitón contrario. Cita, un natural que no ha rematado del todo. Le pierde dos pasos. Otro natural más, que tampoco remata. Ahora casi le atropella. Finalmente remata con un pase de pecho, bueno.
Monta la muleta sobre la mano derecha, está como a tres metros del toro en el centro del ruedo.
Se separa del toro le da alegría a un toro que la tiene. La muleta en la mano derecha. Un redondo, otro más que resulta enganchado.






Otro mejor y otro en el que le anda al toro sin quietud y ahora hace un cambio de mano de muleta a la izquierda. Remata con un desplante que gusta mucho al público.
Da aire al toro. Un ayudado por alto muy despegado seguido de un natural a media altura. Le pierde dos pasos al toro. Vuelve a montar la muleta sobre la mano izquierda ayudándose con el simulado. Se cruza al pitón contrario. El toro mete los dos pitones en el suelo.
Conde se separa. Vuelve a hacer su teatro. Un natural ayudado que ha resultado bueno.
Es un "toro de cortijo", pero Conde está muy desconfiado. Ahora le torea con la mano derecha sin ajuste alguno. Muy desconfiado, no es capaz ni de montar la muleta.
Un pase contrario por el pitón derecho. Ahora le vacía por alto.
Un toro carente de afectividad pero que luego responde bien al toque.
Cuatro redondos ligados a base de pico de muleta, en el tercero casi lo cae y con el pico hace un desplante a dos metros. Un pase contrario por el pitón derecho. El toro está más animado pero Conde no se queda quieto.
Teatro, Mucho teatro en Conde.
Un pase contrario, otro más con el pico de la muleta en el centro del ruedo. Se separa con la muleta en la derecha.
Hace el numerito del ballet, para seguir con cuatro redondos más o menos ligados y administrado con el pico de la muleta que arranca el aplauso del público.
Se va por el estoque de matar a un toro que es un dulce, pues va por los dos pitones que es una gloria.
Un natural muy bueno ayudado con el simulado.






En la suerte natural pincha arriba sin cruzar y es aplaudido. El toro escupe el estoque. Pincha nuevamente. El estoque se cae. Otra entrada otro pinchazo. Suena un aviso. Nueva entrada nuevo pinchazo y el toro aburrido ha doblado. El puntillero falla cinco veces y en el sexto intento acierta. Conde es aplaudido cuando va a recoger la montera. ¡Inaudito pero cierto!

Su segundo corresponde al cuarto toro de la tarde. El toro marcado con el nº 31. Lidia Javier Conde. Es un toro acapachado muy enmorrilado con excesivo peso desde mi punto de vista. Remata en tablas. Conde se estira en los primeras verónicas en una serie de tres que remata con la media verónica, En todos los lances la pierna atrás.
El toro al relance entra al caballo que monta Ignacio Rodríguez. Pero no quiere caballo al salir suelto y a pesar de que el piquero se agarró arriba. Tiene le pitón derecho escobillado totalmente.
Nuevamente entra al relance al caballo. El piquero nuevamente arriba. Conde con la voz le dice a su picador que levante el palo, pero como lo que hace es dejar de apretar sin quitar la puya de la herida el toro continúa tratando de quitarse lo que le molesta. ¿Por qué esta manía cuando no hay peligro de derribo?-
Conde haciendo el molinillo con los dedos pide el cambio de tercio. El presidente se lo concede cuando se desmontera.¡Como debe ser!
Conde comienza haciendo sus posturitas en el centro del ruedo. Cita al toro, pero no le aguanta cuando se le arranca.
En banderillas un desastre con la lidia de El Mangui que en vez de torear al toro se está defendiendo.
Conde pide el cambio de tercio con solo dos banderillas arriba y naturalmente, y con acierto, el presidente no lo concede. Lo cambia en el momento en que dejan un par más arriba.
Brinda a un caballero que está en la barrera de sombra. El toro ubicado en el burladero de suertes y ahí se va Conde a recibir la embestida del toro.






Dos naturales buenos y remata con un desplante. Torea bien al natural pasándoselo muy cerca. Un toro que va sensacional. Muy relajado el torero. Hace esas cosas que hace cuando le llega la inspiración. Un buen natural ayudado con el estoque. Otro más estirándose y espatarrándose que remata con un pase de pecho con la derecha.






La muleta en la mano derecha. Redondos que vacía por arriba por dos veces a un toro que tiene pies.
Toma distancia. La muleta en la derecha. Le molesta el viento. No le aguanta el primer arranque. El segundo lo torea con el pico y lo remata echándole fuera.
Un buen redondo que liga con otro más a media altura. Un redondo completo y cambiándose de mano acaba con un natural con la izquierda. Le pierde tres pasos y remata con un pase de pecho con la izquierda de pitón a rabo.
Un natural sacando la tripa una vez que pasa el toro y embadurnando de sangre el inmaculado terno blanco. Tres naturales muy buenos en medio de los sones de la música.
Un redondo. El segundo, no le aguanta. Un derechazo bueno. Se enrosca el toro completamente y ahora remata con un natural. Se separa tres pasos y remata con el de pecho en el que el toro pierde las manos.
Deja reposar al toro con la muleta plegada en la mano derecha.
Un natural que sale sucio. En el siguiente el toro clava los pitones en el suelo. Tres naturales muy buenos que ha abrochado con el pase de pecho con la izquierda.
Hace el numerito suyo de cuando entra en trance y hace el pase de ballet. Cuando llega a los dominios del toro, un pase contrario.
Nueva entrada en trance que encandila al público. Ahora son dos redondos que remata con un pase del desprecio.
Conde ante la duda de matar está provocando el indulto a pesar de que le ha sonado ya un aviso.
Continúa descarándose con el público para que pida el indulto del toro.






Da dos redondos y tira la muleta y simulado, antes del desplante. Lo repite por dos veces ante las protestas del público entendido que no considera al toro con méritos para el indulto.
Lo consigue finalmente. Un toro que ha indultado Conde para no tener que pasar por el mal trago de la suerte suprema.
El toro entra mansamente a chiqueros en el momento en que el torilero le abre la puerta. Conde da la vuelta al ruedo en medio de aclamaciones y firmando autógrafos a los chavales que ocupan barreras de los tendidos de sol. Todo un numerito el montado por Conde, quién resulta recriminado por muchos espectadores cuando da la triunfal vuelta al ruedo.
Desde mi punto de vista se ha excedido en el indulto, pero hay que reconocer que cuando da un muletazo o un lance, estos son diferentes por sentimiento y plasticidad.

El segundo toro, marcado con el nº 227, pertenece a El Fandi que lo recibe con una larga cambiada de rodillas. De pie se estira en verónicas en serie de tres, Continua con una serie de dos chicuelinas y remata con un recorte.
El encargado de picar es Juan Manuel González. El toro se arranca de largo y le clava la puya en los riñones. Ahora el toro le hace la rueda y aprovecha para rectificar picando, no obstante, caído y contrario en medio de los pitos del público. Aún no ha metido las cuerdas. Lo saca Carlos Pérez y ahora El Fandi en el centro del ruedo, se hace cargo de la desastrosa lidia, toreándolo muy bien por la cara mientras mantiene la montera en la mano derecha.
Banderillas con los papelillos de la bandera de Granada. El toro se le arranca y le coloca un par en todo lo alto.
El segundo es el “par de la moviola”. Sensacional.
El tercero, tras brindarlo a la solanera, clava perfecto al violín.






Para a un toro que le aprieta porque tiene pies y se recorre la plaza por dos veces hasta lograr pararlo.






Pide permiso al Presidente y brinda al público.
Se va al burladero para mojar la muleta.
Muy despacio se va a por el toro bordeando las tablas. Pasa por debajo de presidencia y en la zona de chiqueros se pone de rodillas. Pase por alto. Otro más. El toro se cae. Otro más y ahora de pie un molinete. El Fandi sin dar importancia al toro.
Se separa unos cinco metros. Un redondo. Otro más ligado en serie de tres. Cambio de muleta por la espalda y el de pecho con la izquierda.
Distancia al toro. Muleta en la derecha a unos cuatro metros del toro Molinete para quedar colocado y serie de cinco redondos con cambio de mano por detrás y pase de pecho con la izquierda de pitón a rabo.
Reposo nuevamente. Muleta en la izquierda. Adelanta la muleta en medio de las molestias del viento. El toro se ciñe por el pitón izquierdo.
El toro sin fijeza es un toro mirón. Fandi le adelanta la muleta. Una serie de tres naturales que remata con un pase de pecho con la izquierda. Muy bueno.
El pitón bueno del toro es el izquierdo. Dos naturales se queda colocado perfectamente. Dos nuevos naturales que son perfectamente rematados.
Lo liga, le pierde dos pasos. Otro natural más. Le pierde dos pasos y tras la serie de tres naturales más, remata con un afarolado y un pase de pecho con la izquierda.
Molinete. Se queda colocado. Un redondo. Otros dos más ajustados. Uno completo por la espalda y sigue por redondos. Un martinete y remata con el pase de pecho con la izquierda. Una trincherilla. Un redondo. La muleta a la izquierda. El viento le molesta.
Adelanta la muleta y da una serie de tres naturales. Se queda colocado. Dos naturales más, un martinete y el de pecho con la izquierda de pitón a rabo.
Un pase de las flores para quedarse colocado para torear por redondos. Otro redondo más muy bueno y dos más extraordinarios. Un martinete y el doble pase de pecho. Dos molinetes de rodillas Otro de pie y un redondo completo.
El Fandi domina todos los terrenos, sabe donde está y domina las distancias de maravilla. Le torea muy lento en un redondo perfecto que repite. Un martinete y el doble de pecho.
El toro comienza a escarbar por lo que ha de cambiarlo de terreno.En la suerte natural logra una estocada en todo lo alto si bien está un poco desprendida por lo que tarda en doblar. Rueda de peones. El toro remolón en doblar. Toma el descabello y acierta al primer intento. Se piden las dos orejas que el presidente concede, con las que da la vuelta al ruedo triunfal.

Su segundo corresponde al quinto de la tarde. Luce el nº 65 en el costillar derecho. Es un toro que de salida aprieta hacia los adentros de ahí que El Fandi pase apuros al colársele por dos veces en los primeros lances de recibo.
En la suerte de varas, el picador Juan de Dios Quinta hace la “suerte de la aceituna” agarrándose naturalmente arriba.
El toro vuelve a colarse por el pitón derecho cuando El Fandi lo lancea.
El primer par ante un toro que se arranca con muchos pies El Fandi le gana la cara en el centro del ruedo colocándolo arriba y reunido.






El segundo par se lo brinda al público de la sombra. El toro en el burladero de suertes, El Fandi en el centro, se adorna muy torero. Se arranca el toro y en el centro clava un par extraordinario.
El tercero El Fandi subido en el estribo. El toro muy cerrado en tablas. Sale por fuera y coloca un par en todo lo alto después del cual trata de parar al toro que lo consigue tras andarle por la cara. Se le pide el cuarto par. Pide permiso a Presidencia. Lo concede y pone un gran par al violín arrancando desde las tablas. Seguidamente para al toro tras carrera espectacular.
La faena de muleta la comienza a base de cuatro redondos muy buenos que abrocha con un pase pecho con la izquierda, tras cambio de muleta por la espalda.
Molinete para seguir con la mano derecha a los sones de la música. Cuatro redondos. El toro se para. Un redondo más y el de pecho con la derecha extraordinario como remate de tanda.
Un toro muy fijo en la muleta. La muleta la adelanta y en el natural al no rematar por debajo de la pala del pitón el toro protesta en forma de derrote con lo que le arrebata la muleta, pero El Fandi la recoge en el aire.
Un natural bueno que remata por debajo de la pala. Remata con un pase de pecho con la derecha.
Unos redondos de mano baja que el toro toma muy bien. Por arriba trata de quitarle la muleta.
Serie de tres buenos naturales que cuando no remata por debajo de la pala el toro le puntea y le desarma.
El Fandi muy valiente. La faena está hecha. Ha dado todo.
Tras tomar el estoque de herir sigue por redondos dados de uno en uno. Se enrolla el toro. Hace el péndulo.
En la suerte natural una gran estocada en toda la yema que debería tirar al toro sin puntilla. Le saca el estoque que está agarrado. Se retiran del toro y en medio de una muerte espectacular por la raza del toro, finalmente rueda sin puntilla.
Se piden las orejas y el presidente concede una.

El tercero de la tarde lleva el nº 214. Es un toro negro listón.
Unas excelentes verónicas de recibo por parte de Perera, que remata con una media.
Pica Francisco Doblado que le tira el palo al toro quien en la embestida al distraerse con el capote de Perera, hace que se quede la vara en intento.
Cuando el toro se arranca, se agarra arriba pero no aprieta porque el matador le dijo que no lo hiciera.
Con un picotazo se cambia el tercio.
Perera en el centro del ruedo, quita por chicuelinas en serie de dos extraordinarias.
En banderillas lidia Luis Miguel Calvo “Juncal” y tras entradas fallidas de Álvaro Montes y Guillermo Barbero, se cambia el tercio con dos banderillas en lo alto.
Perera se va al centro a brindar y deja la montera en la raya de picadores.
Comienza su faena con estatuarios por alto en serie de seis. Dos nuevos pases por alto a una mano y remata con un pase de pecho.






La muleta en la mano derecha para torear por redondos a un toro que no tiene la bondad de los anteriores pues tiene más picante. No humilla y va con la cara a media altura.
El toro pega derrotes al final del muletazo pero Perera muy firme le enjareta una serie de cuatro redondos, que tras cambio de muleta por la espalda, remata con el doble de pecho.
Sigue con redondos largos de remate en serie de cuatro que remata con el de pecho.
Extraordinario Perera. Cambia al toro de terreno porque le molesta el aire.
Adelanta la muleta mientras el solo de trompeta interpreta el famoso pasodoble Nerva, de Manuel Rojas.






Cuatro naturales extraordinarios ligados que remata con el de pecho con la izquierda.
Da distancia al toro. Con la muleta en la izquierda, serie de cuatro naturales muy buenos. Toreo en cercanías a un toro que no quiere nada por alto.
Sigue por redondos. Un circular completo Un martinete y remata con el de pecho con la derecha.






Dos circulares completos a una mano y a la otra.
En la suerte natural mejor estocada que la de El Fandi. Derrame ligero por la boca y el toro cae sin puntilla.
El toro dobla y se piden las dos orejas que son concedidas.

El sexto y último, marcado con el nº 156, lo recibe Perera por cuatro verónicas muy cerrado en tablas pero extraordinarias al tiempo que salía al tercio y remata con la media.
El toro es picado al relance por Manuel Jesús Ruiz Román quien se agarra arriba. Perera se desmontera pidiendo el cambio de tercio.
En banderillas con la lidia de Álvaro Montes, “Juncal” deja un buen par a un toro con muchos pies. Guillermo barbero las deja arriba. Se cambia el tercio.
Perera comienza por ayudados por alto y sigue con tres pases por alto a una mano muy ajustados, sacándose el toro a los medios y rematando la tanda con un pase de pecho con la izquierda.
Da distancia al toro. La muleta en la mano derecha. Ha intentado torearlo con la mano derecha pero como el toro tenía muchos pies no le ha dejado.






Se retira y a la vuelta, logra una serie de cuatro redondos muy buenos que remata con uno de pecho con la izquierda.
Nuevamente se retira del toro. Monta la muleta sobre la mano derecha. Lo cita muy de largo. Lo aguanta y logra un redondo extraordinario. Cinco más y remata con uno de pecho de pitón a rabo.






Se aleja del toro. La muleta en la izquierda. Cita. Se arranca. Un natural extraordinario. Cuatro naturales cuasi perfectos. En el último pierde el toro las manos.
La muleta en la mano izquierda. La adelanta. Cuatro naturales buenos. Le pierde dos pasos a un toro andarín. Un afarolado y remata con el pecho con la izquierda.
Serie de cuatro redondos extraordinarios. Toma la distancia y sigue con cinco redondos largos, mandones que remata con el doble del pecho.
Da distancia al toro se le arranca de improviso. Dentro de las dos rayas la muleta en la mano derecha. Cita el toro remolón. Se arranca Un pase de pecho con la derecha para seguir por redondos en una serie de cinco extraordinarios y remata, tras cambio de muleta por la espalda, con el de pecho con la izquierda.
Cita al toro. Un molinete. Cita por la espalda para dar un redondo completo que no logra por caída del toro.
Toreo en cercanías. Redondo en serie de dos. Dos más y remata con el pase de pecho con la izquierda.





Una serie de seis redondos extraordinarios que remata con el de pecho. Hace el péndulo.
Entra dos veces a matar en la primera un pinchazo arriba y en la segunda entrada una media en la yema.
Se piden las orejas pero el presidente, con buen criterio, concede una solamente a pesar de larga faena y las ganas de quedar bien en Tarifa nuevamente por parte de Perera que ha demostrado lo gran torero que es.
Hay que destacar que esta última faena se hizo en medio de una gran oscuridad puesto que las luces de la plaza no fueron encendidas hasta la finalización de la corrida con la finalidad de facilitar la salida de los espectadores.

martes, 5 de agosto de 2008

ULTIMA CORRIDA DE LA FERIA COLOMBINA EN HUELVA.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Con unos 5.000 espectadores se celebró en el coso de La Merced la corrida que cerraba el ciclo taurino 2008 en Huelva.





Para estoquear reses de Martelilla, ganadería formada en el año 1996 con reses procedentes del Marqués de Domecq que a su vez proceden de un cruce entre reses del Conde de la Corte y otras de Tamarón, hicieron el paseíllo los diestros:
Manuel Díaz “El Cordobés” (azul espuma de mar y oro).
Francisco Rivera Ordóñez (verde marino y oro)
David Fandila "El Fandi" (verde mar y oro).
Los espadas lucían unos capotes de paseo preciosos entre los que destacaba el que portaba "El Cordobés" regalo de su esposa Virginia con motivo de su cuarenta cumpleaños.

El primer toro de la tarde responde por Italiano, marcado con el nº 95 y con un peso de 508 kilos.
Sale suelto de los capotazos de recibo que le administra Manuel Díaz.
Demuestra cierta nobleza pero poca afectividad, por lo que el diestro de Arganda no puede demostrar sus aptitudes con el capote.
Llevado por el propio matador al caballo que monta Juan Francisco Peña, éste se agarra muy caído, rectificando cuando el toro lo permite ya que se emplea en el caballo, por lo que es cambiado el tercio con una sola, aunque larga, vara.
En banderillas con la lidia de Alventus, parean Raúl Caricol que pone un gran par entrando por el pitón izquierdo al igual que su compañero Óscar Reyes que lo hace por el derecho. Cierra Caricol con un excelente par.
Tras brindar al público, "El Cordobés" comienza con cuatro ayudados por alto que abrocha con el pase de pecho.
El toro se aquerencia en terrenos de dentro de las dos rayas y Manuel lo saca de ese terreno hacia los medios con pases por la cara sin cruzar y rematando con un molinete.
Con la muleta en la mano derecha instrumenta una serie de cuatro redondos a pies juntos y a media altura que abrocha con el pase de pecho.
Como el toro está muy parado lo deja reposar para seguidamente instrumentarle un molinete que sigue con cuatro redondos rematados con el doble de pecho.
Nuevo reposo al astado para seguir con redondos en serie de cinco que remata con el de pecho. Se distancia del toro para acercarse con la muleta en la mano izquierda e instrumentar tres naturales que el toro toma con dificultad y remata con una trinchera por lo que "El Cordobés" decide continuar tras un molinete con la mano diestra en una serie de tres redondos ejecutados en la cercanía que remata con un desplante tocando el pitón derecho del toro en medio de los aplausos del respetable.
Tras tomar el estoque de herir entra muy derecho atracándose de toro y resultando rebrincado. Tras doblar el toro se pide mayoritariamente la oreja que el Presidente concede y con ella el torero, con la gracia y simpatía que le caracteriza da la vuelta al ruedo.

Su segundo enemigo se llama Jordano, colorado de capa, marcado con el nº 102 y con una romana de 505 kilos.
"El Cordobés" lo saluda con ocho verónicas de buena factura que remata con una media.
Con elegancia lo lleva al picador que es Manuel Sánchez Montes quien se agarra arriba en las dos entradas que el toro realiza antes de ser cambiado el tercio a instancias de El Cordobés.
Las banderillas fueron un desastre en sus dos primeras entradas, debido a que el toro cortaba los terrenos. Solamente mereció la pena el tercer par de Alventus.
El toro está afecto del llamado mal de la "bravura disociada", por lo que arrebata la muleta a "El Cordobés" en el primer muletazo. Va a la caza del torero y presenta serias dificultades de lidia.
Manuel comienza la faena con dos pases por alto por ambos pitones. El toro puntea la muleta. "El Cordobés" le da distancia y con la muleta en la mano derecha le instrumenta, aunque con ciertas precauciones, seis redondos en las cercanías que remata con el de pecho.
Sigue con la muleta en la mano derecha para robarle tres redondos. El toro se para y no quiere arrancarse. Manuel cuando trata de darle un martinete casi se lo lleva por delante.




La muleta en la izquierda y en medio de un peligro que, la co ncurrencia aprecia, le roba tres naturales. El toro se para. Le roba dos más que abrocha con el de pecho en medio de una ovación. Dos series de cuatro redondos que remata con los correspondientes pases de pecho.
Vuelve a la zurda en busca de la puerta grande que tiene entreabierta, para lograr dos series de cuatro naturales cada una que remata con el de pecho.





Pide permiso al público de la sombra para realizar dos "saltos de la rana" que son muy aplaudidos antes de entrar a matar en la suerte contraria y lograr una gran estocada que tumba al toro sin puntilla.
Se pide la oreja mayoritariamente que naturalmente el presidente concede.

El segundo de la tarde lleva por nombre Humito está marcado con el nº 58 y pesa 525 kilos. Corresponde su lidia a Francisco Rivera Ordóñez. De salida tampoco se fija y su comportamiento es similar al de su hermano lidiado en primer lugar.
El toro es picado por Pedro Genil quien se agarra arriba en la primera entrada administrándole un buen puyazo. En las dos entradas siguientes recibe dos picotazos al salir suelto nada más sentir el hierro. La embestida de este toro es a base de arreones.
En banderillas con la lidia de Joselito Gutiérrez, parean Manuel Peña que deja un buen par en la primera entrada al igual que el tercero de la cuadrilla que es Juan García. Cierra Peña con un solo palo arriba a causa de que el toro le aprieta en el embroque.
La faena a un toro muy distraído la comienza Rivera con unos doblones por ambos pitones en serie de cuatro que remata con una trinchera muy buena por el pitón izquierdo.
Con la muleta en la mano derecha torea por redondos dados de uno en uno hasta lograr hacerse con la distraída embestida de su oponente.
Continúa con una nueva serie de tres redondos que abrocha con el de pecho con la mano derecha.
Nueva serie de cinco redondos que remata, tras cambio de la muleta por la espalda, con un pase de pecho en medio de los sones del pasodoble Paco Ojeda interpretado por la Banda de Música Nuestra Madre de la Consolación.






Prueba con la mano zurda para instrumentar tres naturales.
Nuevamente, en el epílogo de la faena, la muleta en la diestra para lograr tres redondos a pies juntos que remata con el de pecho.
En la suerte natural y entrando desde muy largo pincha arriba. En la segunda entrada logra una buena estocada que hace doblar al toro y el diestro recibe una ovación.

Su segundo que corresponde al quinto de la corrida se llama Linier está marcado con el nº 59 y tiene un peso de 540 kilos. Se trata de un toro acochinado que de salida cuando va camino de un capote que sale de un burladero pierde las manos y se pega un batacazo del que queda ligeramente conmocionado.
Se recupera si bien queda tocado de una descoordinación que le dura prácticamente durante toda la lidia.
El Presidente ateniéndose al Reglamento aguanta el toro en el ruedo.
El toro demuestra su bravura arrancándose de lejos al caballo que monta Diego Peña y dando un topetazo de consideración.
El público pide a Francisco Rivera que banderillee y ayudado en la lidia por Manolo Peña coloca tres pares, más que aseados, tratando de imitar a "El Fandi" incluso en el par al violín y posterior parada del toro que consigue ante los aplausos del público.
La faena la comienza el matador con un pase contrario a media altura tratando de aliviar al toro. Otro más por el lado contrario para seguidamente con pases por la cara sin cruzar sacarlo a los medios donde logra una tanda de cuatro redondos de buena factura que abrocha con el de pecho. Repite serie que tras vaciar el último muletazo por arriba, remata con el pase de pecho.
Con la zurda en cercanía y con la muleta retrasada logra una serie de tres naturales a un toro medio inválido pero con voluntad de embestir, que abrocha con el pase de pecho.
La muleta nuevamente en la mano diestra para realizar una serie de cuatro pases de pecho en cadena que son del agrado de la concurrencia. Finaliza con un desplante tocando los pitones del toro.
Entra a matar en la suerte contraria. El toro no hace nada en el embroque de ahí el fallo de Rivera.
En la suerte natural logra una estocada desprendida que hace doblar al toro. Salen algunos pañuelos, aunque escasos, por aquello de que el toro no dió ninguna facilidad tras el batacazo, pero ha de conformarse, tras doblar el astado, con aplausos cariñosos.
En tercer lugar sale un precioso ejemplar de capa sarda que atiende por Fusilero. Su peso 595 kilos. Es un toro precioso de lámina que arranca los aplausos del público.
El toro tiene motor y por ello "El Fandi" lo recibe doblándose con pierna genuflexa para seguidamente administrarle una serie de siete verónicas muy buenas que remata con un recorte a una mano muy vistoso.
Artísticamente lo lleva al caballo de picar que monta José Manuel González Cruz quien, ante el ímpetu del toro, se agarra muy trasero. "El Fandi" realiza su quite por chicuelinas que remata con otro recorte de gran belleza.
En banderillas "El Fandi" en el primer par, tras ganarle la cara a un toro con muchos pies, clava por los terrenos de adentro reunido arriba.






El segundo de dentro afuera ganándole la cara a gran velocidad.
El tercero, arrancando desde el estribo clava al violín para seguidamente lograr parar a un toro que no se somete fácilmente.
La faena la inicia con las dos rodillas en tierra. Ya en pie cuatro redondos que remata con el de pecho. Nueva serie de tres redondos que tras martinete remata con el pase de pecho con la mano izquierda.
Cuatro redondos más, martinete y el de pecho con la izquierda.
La muleta en la mano zurda para conseguir una serie de tres naturales que remata con el de pecho.
Un molinete precede a una serie de pases improvisados ya que "El Fandi" es capaz de aprovechar cualquier embestida del toro con tal de buscar el triunfo.
Una serie de cuatro molinetes de rodillas que levanta al público de los asientos.
Se perfila para matar en la suerte contraria. El toro se le arranca en el momento en que se va por él resultando una estocada a un tiempo que hace doblar al astado.
Se piden las dos orejas. El Presidente se reserva la concesión de la suya en medio de una impresionante bronca que se reproduce durante la vuelta al ruedo del torero con la oreja concedida.

Su segundo que el sexto y último de la corrida se llama Inarmado, herrado con el nº 10 y presenta un peso en tablilla de 536 kilos.
"El Fandi" lo saluda con una larga cambiada de rodillas, para seguir con lances de todas las marcas que va improvisando a medida que el toro entra en su capote. Chicuelinas, verónicas, medias y revoleras componen el repertorio.
Con chicuelinas al paso lleva el toro a los dominios del picador que es Juan de Dios Quinta quien se agarra arriba.
En banderillas El Fandi coloca el primer par denominado de la moviola en todo lo alto y reunido. El segundo arrancando desde el estribo en el mismo centro del platillo clava un excelente par. El tercero subido en el estribo pide el sombrero cordobés al mayoral de la ganadería para poner un extraordinario par al violín y después torea al toro con el sombrero al tiempo que trata de pararlo lo que consigue en medio del entusiasmo del público quien puesto en pie le tributa una gran ovación.







La faena la comienza en el centro del ruedo de rodillas toreando por redondos en una serie de cinco derechazos perfectos.
Ya en pie se aleja del toro, lo cita con la muleta muy adelantada. El toro se arranca. Lo aguanta y le instrumenta una serie de tres redondos ligados y templados que tras cambio de la muleta por la espalda, finaliza con el pase de pecho con la izquierda.
Deja reposar al toro. Nuevamente la muleta en la mano derecha para instrumentar una serie de cuatro redondos que tras martinete remata con el pase de pecho con la mano izquierda.
La muleta en la zurda. Una serie de cinco naturales, largos, templados que remata con el de pecho.
Nuevo reposo para el toro.
Un molinete da paso a un redondo que tras cambio de mano por la espalda sigue con cuatro naturales. Un martinete y remate con el de pecho.
La muleta en la mano derecha para instrumentar cuatro redondos que tras martinete remata con el pase de pecho con la izquierda.
Sigue con la derecha en una serie de cuatro redondos que tras martinete, culmina con un circular completo. Otro circular completo por la espalda.
Nuevos redondos al final de los cuales remata con un pase de pecho rodilla en tierra y finaliza con un desplante de rodillas de espaldas a la cara del toro.
"El Fandi" ha exprimido a un toro que no era nada fácil en principio, pero que con gran técnica y con deseos inmensos de triunfo ha logrado domeñar y finalmente sacarle el máximo partido.
Grandísima estocada hasta los gavilanes. Se piden unánimemente las dos orejas que el Presidente si concede en esta ocasión.

lunes, 21 de julio de 2008

MI ADMIRACIÓN POR LOS TOREROS.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

¡De siempre he admirado a los toreros!, pero ahora, mucho más.
¿Causa? Porque antes les admiraba por su trabajo, tras ver como “resolvían la papeleta” de dominar a un toro díscolo, a base de técnica, conocimientos de comportamiento, exposición y valor, pues cuando he tenido la oportunidad de “ponerme delante” (eso sí ante eralas e incluso utreras) pasaba “las de Caín”, cuando la oponente respondía a mis requerimientos taurinos cortándome el terreno tratando de “echarme mano” y me sentía impotente de “solucionar la papeleta” en medio de una especie de desazón en mi ánimo.
Yo, en esos momentos podía “mirar para otro lado” dejando que la erala fuera a parar a otras manos de los que “guardaban tapia” para, alegrarme cuando no podían tampoco con ella o “tomar nota” de como alguno solventaba la dificultad, para llevarlo a efecto en una nueva entrada, pero el torero, a veces ante un Miura, un Dolores Aguirre o un Victorino, y ante una plaza llena que indudablemente lo juzgará, ha de solucionar el problema sobre la marcha sin que nadie le sustituya a no ser que, ante la más mínima duda o equivocación, vaya al “hule”.
¡Eso es muy fuerte ! De ahí mi primera admiración.
Pero ahora les admiro más, porque yo también he sufrido una “pequeña cornada” en forma de extirpación de vesícula biliar y como, a pesar de que la intervención fue con cirugía laparoscópica normal con sus cuatro pequeñas incisiones abdominales de escasa agresividad quirúrgica, (no con una sola incisión en el ombligo como tras el experimento exitoso, lo realizarán de ahora en adelante los médicos del hospital madrileño Reina Sofía) se complicó ligeramente al tener que ampliar la incisión y posterior sutura a consecuencia del enorme tamaño de la piedra enclavada que no permitía la salida por el trocar de implantación peri-umbilical. Naturalmente se alargó, más de la cuenta, el periodo de recuperación.
Los inconvenientes de un post-operatorio, quizás porque mi umbral de sufrimiento es muy inferior al de cualquier torero, son inaguantables por aquello de limitarse los movimientos, paralizarse las digestiones, perder el apetito, sentir molestias de todo tipo y tener que estar secuestrado en la cama de una clínica.






Y en estas circunstancias tuve tiempo de pensar en esas cornadas de verdad (comparadas con mi menudencia) sufridas de forma violenta en sitios tan dolorosos como la región anal, testículos, o región abdominal con incluso ruptura de asas intestinales, que requieren enterectomía y por tanto un periodo de recuperación largo y penoso, que estos hombres (hechos de otra materia) superan con la ilusión de volver en medio de una entereza digna de encomio cuando corren el peligro de reiteración al ejercer nuevamente su oficio.
¡Esto es más fuerte aún! De ahí mi admiración rotunda.