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sábado, 6 de octubre de 2012

LA SEGUNDA CORRIDA DE TOROS DEL CICLO SAN MATEO 1975 EN VALLADOLID.

LA SEGUNDA CORRIDA DE TOROS DEL CICLO SAN MATEO 1975 EN VALLADOLID.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Esta corrida de toros se caracterizó por el gran triunfo que cosechó el torero local Roberto Domínguez quien a plaza llena entrando por la vía de la sustitución y con los toretes de Juan Mari Pérez Tabernero dotados de embestidas dulces y bobaliconas, sin casta ni temperamento, como si de eralas de tentadero se tratare, cortó, por mor del dadivoso asesor artístico, cuatro orejas y dos rabos.
Ni el frío ni el escaso trapío de los toretes fueron óbice para que el paisanaje reconociera el buen toreo de Roberto Domínguez que por fin rompió y parando, templando y mandando se hizo con las embestidas de sus colaboradores perritoros.
Les toreo extraordinariamente a la verónica, cogiendo el capote con las manos a dos cuartas de la esclavina, con los brazos sueltos y girando las manos por su exterior hasta dejarlas mirando al toro y mientras la mano de fuera tiraba del toro la de dentro iba a la bragueta del torero. Siempre colocado semidefrente, provocando con la pierna contraria y cargando la suerte sobre la pierna que ponía en el camino del toro. Jugando piernas y brazos al unísono y acompañados de todos los músculos de cuerpo.
Llevó a sus toretes al caballo por chicuelinas al paso. Quitó con lances de frente por detrás, recortando y rematando con excelentes medias verónicas de brazos acompasados y manos bajas.
Quitó por chicuelinas donde citó de frente, echó el capote adelante, trajo al toro toreado, se lo lió al cuerpo y lo despidió a la espalda en cuadro todo sensibilidad y arte.
En sus faenas de muleta destacaron excelentes naturales donde primó el avance de la pierna contraria, el dar el pecho, adelantar la muleta y rematar detrás de la cadera.
Cuatro orejas y dos rabos con las que dio la vuelta al ruedo en medio de las aclamaciones de toda la plaza y el agasajo de enormes panes castellanos
Eclipsó a sus compañeros de terna que se lucieron en el tercio de banderillas con intercambio de garapullos.
Francisco Rivera “Paquirri” estuvo voluntarioso y por ello recibió dos ovaciones como premio a su labor, rechazando la oreja concedida cuando las protestas hicieron aparición en la vuelta al ruedo que interrumpió por vergüenza torera.
Paco Alcalde trató de imitar burdamente el toreo de capote de Roberto Domínguez, pero ni aguantó las embestidas de sus toros con los pies firmes en la arena ,ni tampoco brilló con la muleta que usó con demasiada ventaja de pico, sin adelantar la pierna contraria y cargar la suerte. Demasiados pases circulares sin enjundia, tratando de llegar al público bullanguero y lerdo y logrando una oreja de su primero que hubo de tirar tras ser protestada en la vuelta al ruedo y las dos y el rabo del sexto. Para su satisfacción se ganó la contratación para sustituir a Capea en la corrida de mañana, seguramente porque era lo que más a mano tenía el empresario Emilio Ortuño “Jumillano”.
Fue el instigador para que al final de la corrida los tres matadores dieran la vuelta al ruedo, a pesar del remoloneo de “Paquirri” , en compañía del hijo del ganadero.
A destacar la actuación negativa de un público demasiado caliente a pesar del frío que, tras abogar por la concesión de la oreja a “Paquirri” lo abroncó durante la vuelta al ruedo obligándole a interrumpirla y a tirar el trofeo. Después el torero se negó, en gesto torero que le honra, a salir a saludar con sus compañeros, momento en que la plaza entera coreó su nombre en una aclamación inaudita. Paco Alcalde desde el tercio vino al callejón a sacar al torero de Barbate y ante los gritos de aclamación del público “Paquirri” salió a la boca del burladero, saludó avergonzado y se metió para adentro. Pero el público insistía con gritos de que saliera y a empujones lo sacaron y entre sus compañeros de terna comenzó la vuelta al ruedo que abandonó en el momento en pasó por la primera puerta del callejón. Nuevamente la comitiva festiva, propiciada por Alcalde, se paró y nueva repescaron de “Paquirri” quien ya dio la vuelta al ruedo en comandita.
Una corrida sin dirección de Presidencia donde un asesor artístico“cortó el bacalao” y donde los toreros se hicieron cargo de la dirección de un barco sin timón en cuanto a la lidia se refiere.
Los toritos de Juan Mari, chicos, cornicortos, berreones, cornigordos, escasos de fuerza, tomaron seis puyacitos, que no son bagaje suficiente para justificar una corrida de toros.

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