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viernes, 13 de agosto de 2010

MUERTO EL BURRO…LA CEBADERA AL RABO.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
A raíz de la prohibición, para enero del 2012, de las corridas de toros reglamentadas en Cataluña, los toreros se han reunido en una “cumbre” y en ella se ha parido la idea de solicitar una reunión con la Ministra de Cultura doña Ángeles González-Sinde Reig.
Y para el mes de septiembre, la ministra se reunirá con diversas figuras del toreo y empresarios taurinos, con la finalidad de “analizar y debatir entre todos, en una serie de debates, sobre un asunto tan complejo como es la tauromaquia”, según palabras de doña Ángeles.
Pretenden, desde hace mucho tiempo, estos profesionales, que la Fiesta de los toros pase del Ministerio del Interior (en la que actualmente está encuadrada) al Ministerio de Cultura y la señora ministra les ha vuelto a recalcar que: “Hacen falta más debate entre todos”.
Debates y más debates para conocer “las ventajas e inconvenientes en el marco del ordenamiento jurídico actual, en relación con la propuesta del PP de declarar la Fiesta de los Toros de interés de bien cultural” según dice González-Sinde.
Por lo que se ve, los aficionados, verdaderos sustentadores de la Fiesta, no estarán en los debates, tras los cuales la antigua Presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, de la que su padre fue fundador y primer Presidente y hoy Ministra de Cultura pendiente de resolución de un recurso de imparcialidad admitido desde enero del 2010 por la Audiencia Nacional, tomará una decisión al respecto.
Decisión, tras consulta con el Presidente del Gobierno, al que le presentará el "guión número veinte" de su dilatada trayectoria como guionista, posiblemente titulado “El debate de la Fiesta de los Toros” y en el hipotético e improbable caso de salir aprobado, realizar "su cuarta película" en el que podrá interpretar su "segundo papel" como actriz en esta tragicomedia que actualmente es la Fiesta de los Toros. La misma que en tiempos no lejanos fue la Fiesta más Nacional para optar a su "sexto premio" tras el vodevil que va a representar.
No se dan cuenta que difícilmente podrá comprender la Fiesta de los toros una filóloga clásica por la Universidad Complutense de Madrid que tras Master en Guión cinematográfico en la Autónoma madrileña con perfeccionamiento en el Américan Film Institute de los Ángeles se convirtió en guionista y directora del cine.
Los toreros han de llevar los “machos bien apretados”, ¡mejor que cuando hicieron acto de presencia en el Parlamento catalán!, y los empresarios el “dosier económico bien confeccionado”, puesto que se van a encontrar con las mismas o parecidas dificultades con que se encontraron en Cataluña, para tratar de convencer a un ministerio que pertenece a un gobierno que no creo haga nada, como ha demostrado hasta el momento, a favor de los toros.

jueves, 12 de agosto de 2010

LLANTO POR LA MUERTE DE IGNACIO SÁNCHEZ MEJIAS DE FEDERICO.Gª LORCA.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Con seguridad que todos los taurinos hemos escuchado recitar en alguna ocasión este poema taurino titulado “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”, de ahí que se me haya ocurrido analizarle para todos ustedes.
Federico García Lorca, realizó su obra en 10 años, desde el año 1918, cuando contaba 20 años de edad, hasta que cumplió los 30. Comenzó con “Impresiones y paisajes”, siguió con “Libro de poemas” y remató con “Romancero gitano”. Tras realizar un viaje a Los Estados unidos de América escribe “poeta en Nueva York”.
Pero dos años antes de morir, es decir en el año 1934, es cuando logra su máxima capacidad expresiva y mayor grado de plenitud literaria. Es su época dorada, tras haber venido de Sudamérica considerado como embajador de las letras españolas por representantes de todas las repúblicas hispanoamericanas por sus ideas y proyectos estéticos.
Amigo de Ignacio Sánchez Mejías y fuertemente impresionado por la muerte del torero en Madrid dos días después de la cogida del 11 de agosto del 34 en la plaza de Manzanares, escribió este poema que trabajó y corrigió durante varios meses hasta publicarlo en enero del año 1935.
Fue Ignacio un torero cultivado, intelectual, dotado de gran personalidad. Autor de dos dramas surrealistas. Perteneciente a la generación del 27 a la que financió el famoso homenaje de diciembre del 27.
Federico no solo sintió la muerte del amigo sino la pérdida de un propósito existencial arriesgado y vitalista de la generación del 27.
Las cuatro partes del poema se corresponderían con las de una sonata en al que a través de los sucesivos tiempos quedan patentes los distintos matices anímicos y sentimentales. Se trata de una compleja y equilibrada síntesis de los hallazgos y recursos estéticos más logrados de Federico García Lorca y que representan un poema enormemente valioso dentro de la producción poética lorquiana como alguien calificó.

Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca.

I

A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
A las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.
El viento se llevó los algodones
A las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde.
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde.
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.
Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde.
y el gentío rompía las ventanas
A las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

II
LA SANGRE DERRAMADA
¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.
¡Que no quiero verla!
La luna de par en par.
caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras.
¡Que no quiero verla!
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!
¡Que no quiero verla!
La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
No.
¡Que no quiero verla!
Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!
No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes,
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada,
ni corazón tan de veras.
Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué buen serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!
Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando,
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos,
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando por miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.
¡Que no quiero verla!
Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.
¡Yo no quiero verla!

III

CUERPO PRESENTE
La piedra es un frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados.
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.
Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.
Porque la piedra coge simientes y nublados,
esqueletos de alondras y lobos de penumbra;
pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,
sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.
Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
la muerte le ha cubierto de pálidos azufres
y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.
Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca.
el aire como loco deja su pecho hundido,
y el Amor, empapado con lágrimas de nieve,
se calienta en la cumbre de las ganaderías.
¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa.
Estamos con un cuerpo presente que se esfuma,
con una forma clara que tuvo ruiseñores
y la vemos llenarse de agujeros sin fondo.
¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice!
Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón,
ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente:
aquí no quiero más que los ojos redondos
para ver ese cuerpo sin posible descanso.
Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.
Los que doman caballos y dominan los ríos:
los hombres que les suena el esqueleto y cantan
con una boca llena de sol y pedernales.
Aquí yo quiero verlos. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Yo quiero que me enseñen dónde está la salida
para este capitán atado por la muerte.
Yo quiero que me enseñen un llanto como un río,
que tenga dulces nieblas y profundas orillas,
para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda
sin escuchar el doble resuello de los toros.
Que se pierda en la plaza redonda de la luna
que finge cuando niña doliente res inmóvil;
que se pierda en al noche sin canto de los peces
y en la maleza blanca del humo congelado.
No quiero que le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre con la muerte que lleva.
Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido.
Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!

IV

ALMA AUSENTE
No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.
No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.
Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.
No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.

miércoles, 11 de agosto de 2010

LOS BORBONES Y LA FIESTA DE LOS TOROS.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
En la actualidad, aficionados a los toros son nuestro rey Juan Carlos I, y la Infanta Elena.
En periodos anteriores lo fueron la madre del Rey Dª María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias que además era seguidora de los toreros de arte.
Y con más anterioridad lo fue Dª María Isabel Francisca de Asís de Borbón y Borbón, Infanta de España, Princesa de Asturias y Condesa de Girgenti.
Fue esta Dama, primogénita de la Reina Isabel II y Francisco Asís de Borbón, heredera al trono de España hasta que nació su hermano el príncipe Alfonso.
Casada el 13 de mayo de 1868, con Cayetano de Borbón- Dos Sicilias, hijo de Fernando II rey de Dos Sicilias y Conde de Girgenti en matrimonio concertado sin vida marital y por ende carente de descendencia.
Cuando su hermano fue proclamado rey, se convirtió por segunda vez en Princesa de Asturias y heredera al trono de España hasta que nació su sobrina María de las Mercedes en 1880.
Amante de los toros, a los que solía acudir acompañada de su amiga y dama de compañía Doña María Dolores Balanzat y Bretagne, marquesa de Nájera. Esta afición la proporcionó mucha popularidad hasta el extremo de que el pueblo la bautizó cariñosamente con el sobrenombre de “la Chata”. Muy querida por el pueblo hasta el extremo de que cuando se proclamó la República en España y Dona María Isabel contaba con ochenta años, no fue obligada a salir de España, si bien ella lo hizo voluntariamente para acompañar a su familia. Se fue a Francia y allí en el convento de Auteuil murió de muerte natural a los cinco días. Fue enterrada en Francia.
Sus restos mortales, por deseo expreso de nuestro rey Juan Carlos I, fueron trasladados a España en el año 1991 y depositados en el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso junto a los del rey Felipe V y su esposa Isabel de Farnesio.
Nació en Madrid un 20 de diciembre de 1851 y murió en Francia un 23 de abril de 1931. Han quedado como recuerdos las esculturas a ella dedicadas situadas en la Granja de San Ildefonso y en el Paseo de Rosales en Madrid.
Su afición por la Fiesta de los Toros queda resumida en este romance:
ROMANCE DE LA INFANTA ISABEL (LA CHATA EN LOS TOROS) de un poeta valenciano llamado Rafael Duyos.
¡Deprisa que no llegamos! ¡Quiero la mantilla blanca!- Que run-run por los salones Del palacio de Quintana, Mayo y tarde de domingo En el piano una sonata, Se le deshacen los dedos Gordezuelos a la Infanta -Maestro Saco del Valle, Tanto Bethoveen, me carga Os lo digo sin rodeos, Chopin si me llega al alma, Mientras me visto Tocad este nocturno ¡Caramba! ¡Son las Cuatro menos cuarto! ¡No llegamos a la plaza!- Las damas transmiten órdenes, El coche a las cuatro, Pasan las doncellas, Con el traje de su alteza Lila y grana con encajes de Bruselas, Apretando cuello y mangas, Y rematando la orilla manola De la gran falda, Mientras la visten, No cesa de hablar la señora Infanta, -Dame el abanico verde De Mercedes mi cuñada, El que ella llevo a los toros Cuando era reina de España, No, no quiero ese collar Ni esos pendientes, no, no, ¡nada! Unos claveles prendidos en el pelo ¡Y a la plaza! ¡Vamos! ¡Deprisa! ¡Ligeras! Que las cuadrillas no aguardan Ah! Recuerda que Romanones Viene a merendar mañana- -¡Armas! ¡Armas a su alteza!- Grita el teniente de guardia Flecha de seda y charol Sale el landó de la Infanta, Y a ritmo de pasodoble Van la yeguas salazanas, Llevando a Doña Isabel de Borbón Casi en volandas, -Princesa, Bailén, Mayor, Alcalá. Dame el programa, ¡Ajá! ¡Hoy torea mi torero! -¿Cuál es tu torero Juana? -El mío es "El Gallo" Alteza. -¡Uy! ¡"El Gallo"! ¡Quien lo pensara! Torero gracioso pero. No te arriendo la ganancia, Yo de Vicente Pastor Uy Qué raro. Antonio Maura Adiós, adiós, ¡Cuánta gente! La reina se queda en casa Pretextando una Jaqueca, Los toros la asustan ¡Vaya! Ya estamos, ¿Y mi abanico? Junto al coche de la Infanta La gente se arremolina Buenas tardes, muchas gracias Que tal Arbos, ¿a los toros? No faltaré esta semana Quiero asistir al estreno Que anuncian de ese tal. ¿Falla? Que hay Benlliure, hola Tamames Con Dios Duque de Veragua Ya, ya se que los toros que hoy se lidian Son de tu casa Abren paso como pueden Los de la guardia montada ¡Quitasoles!, ¡abanicos!, ¡almohadillas!, ¡naranjadas! Que hay empresario ¿contento?, Vengo yo sola, mas ancha Si si que me brinden toros, No, no, al contrario, me agrada Ya traía en previsión tres pitilleras de plata, La infanta llega a su palco y al entrar Toda la plaza puesta en pie se arremolina Batiendo alegre las palmas, Mientras la marcha de infantes Resuena en las altas gradas, Y el sol pone al rojo vivo Las barreras encarnadas En la andanada de sol con popular algazara Lo morenos se alborotan y gritan ¡Viva la Chata! Y en los tendidos de sombra, Las cabezas inclinadas Se rinden por un segundo Ante su augusta mirada, Cuando se sienta Isabel Resuena el clarín de plata, Entre el clamor, Las cuadrillas cruzan la arena morada, Pastor, Machaco y el Gallo, Un trío de rompe y rasga, La Almudena, la Mezquita Y un poquito de Giralda, La corrida se desliza bien y mal, Una de tantas, Doña Isabel de Borbón Tras de la regia baranda, bulle, ríe, palmotea Y hasta jalea (en voz baja) Y rompiendo el protocolo Más de un "¡Ole!" se le escapa, Con el acento chispero Que suspira en su garganta Cuando Rafael el Gallo, Tras su clásica espantada Se adorna por bulerías Con la larga afarolada, La infanta, luego al salir, La tarde ya de oro y malva, Desde Alcalá por Cibeles Remonta la Castellana, Dan una vuelta y por Génova Suben después hacia casa, En glorieta de Bilbao al pasar Piden horchata de un puesto En que se le antoja beber, No pueden pagarla No llevan ni un perro chico, Apuros de la azafata, La Infanta y el horchatero Ríen de muy buena gana, -Ya te pagare otro día. -¿Pagarme? ¡Esta convidada! Yo estoy pagado con solo Verla a usted en mi casa Y con poner un letrero "Proveedor de la Infanta" Palmoteos, sombrerazos, El coche sigue su marcha, -¡Fijaos! ¡La Infanta Isabel! -¡Mirad! ¡Mirad! ¡Si es la Chata! Cuando llegan a palacio La tarde ya declinada Un organillo en la esquina Con ritmo alegre desgrana Notas del cabo primero Mientras presentan sus armas Al paso de la señora, Los soldados de su guardia -Vamos que hay cena en palacio Y en el real la Traviata Como siempre Llegaremos al acto segundo Ah! Llama, pregúntale por teléfono A la empresa de la plaza Para el domingo que viene ¿Qué corrida nos prepara? Yo quizás no pueda ir Con esto de ser infanta Demonios del protocolo No me negaras mi dama Que este Vicente Pastor Es el que manda en España (Se entiende, después del rey eh?) ¿Cómo dices? Si claro, La noche es noche de alhajas Quiero el collar de chatones Y ese broche de esmeralda Quiero empatar a esa tonta Embajadora de Francia En fin, vamos a palacio Ay! Con lo bien que se esta en casa O como mi hermano hacia Cenando por esas tascas De tapadillo, ay! era un hombre Que aun siendo rey Se saltaba las cosas a la torera Ay! Madre y señora, Quien volver a nacer lograra Para ser solo mujer En vez de nacer Infanta. Unos segundos después Con sus sobrinos estaba Las dos reinas impacientes Se acercan para besarla Sicoleo con los nobles Sonrisa la diplomacia Taconazos del saludo Golpes de las alabardas -¡Paso a su alteza real La Infanta Isabel de España! Fuera, en la plaza de oriente Las violetas pregonaban Y ¡Heraldo con la corrida! ¡Del santo! ¡Fresquiiiiita el agua! Y un chavea, un raterillo, Con la colilla apagada Calle Arrieta hacia arriba Decía "¡He visto a la Chata!" Rafael Duyos.

lunes, 9 de agosto de 2010

LA CORRIDA DEL 8 DE AGOSTO DEL 2010 EN TORREMOLINOS.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Francisco Rivera Ordóñez “Paquirri” fue sustituido por Javier Conde con lo que la corrida presidida por D. Francisco Carmona, quedó así:
“Jesulín de Ubrique” (azul cielo y oro) oreja y dos orejas, Manuel Díaz “El Cordobés” (azul pavo y oro) cuatro orejas y Javier Conde (azul oscuro y plata) división de opiniones y dos orejas y rabo simbólicos en el toro que indultó.
Voy a reseñar lo más destacable de la tarde, de ahí que pase por alto lo realizado por “Jesulín” en su primero, salvo señalar que brindó la faena a Antonio Gala que ocupaba barrera; así como lo realizado por Javier Conde también en su primero que no logró ajustarse a las características bravas de su oponente.
El segundo de la tarde es el número 52. Presidiario.560 kilos de peso. Pertenece a la ganadería de José Luis Osborne. Negro de capa.
Manuel Díaz lo saluda con unas buenas verónicas a pesar de que el toro entra con las manos por delante. Remata con una media verónica superior.
Con chicuelinas corridas trata de llevarlo al caballo de picar. Solamente consigue ejecutar la primera, pues el toro sale suelto de la misma. Seguidamente, con pases por delante sin cruzar, lo lleva al caballo que monta Manuel Sánchez Montes quien se agarra arriba, señala el puyazo, mete las cuerdas y levanta de inmediato la vara.
El quite lo efectúa “El Cordobés por chicuelinas de buena factura que remata con una media.
En banderillas con lidia de Raúl Caricol que al bajar mucho las manos propicia la voltereta del toro, “El Chano” las deja arriba igual que el tercero, y con dos pares se cambia el tercio.
La faena la comienza Manuel Díaz muy cerrado en tablas vaciando al toro por alto. En el segundo capotazo el toro pierde las manos al haberse quedado mermado de fuerzas tras la voltereta sufrida.
Manuel deja que el toro se recupere y a base de torearlo por alto, ayudándole en el remate de la suerte, lo saca fuera de las dos rayas.
Muleta sobre la diestra. Serie de cuatro buenos redondos realizados a media altura, templados y rematados por arriba con la finalidad de ayudar a su oponente. Remata la serie con el pase de pecho sobre la mano derecha. Comienza a sonar la música.
Excelentes redondos a media altura que remata, con el pase de pecho sobre la mano derecha y dobla con el de la izquierda.
Con la muleta sobre la zurda, dos buenos naturales. En el tercero el toro pierde las manos. Dos naturales más y El Cordobés se dorna dándole un cabezazo sobre el testuz.
Tras dejar que el toro se recupere, le administra una serie de buenos redondos acompañándoles con el cuerpo. Un circular completo por la espalda que prolonga con un natural y finalmente, tras martinete, remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Sigue con los derechazos marca de la casa en los que se queda muy quieto al tiempo que acompaña con la cintura. Un invertido y termina con un desplante en el que regaña al toro en un diálogo y gestos de incriminación.
Los pases de la rana y el desplante característico donde Manuel deja su rostro muy cerca de la cara del toro. Grandísima ovación de un público enardecido.
Tras tomar el estoque de matar de manos de El Chano, manoletinas que son muy aplaudidas. En la suerte natural a toro parado entra muy derecho y logra una gran estocada. El toro se amorcilla. Manuel le saca el estoque y tras unos instantes el toro dobla.
El público, entre el que se encuentra la esposa del torero, pide las dos orejas que el presidente concede.
El cuarto de la tarde “Jesulin” lo recibe con buenas verónicas al tiempo que lo gana terreno. Remata con una larga a una mano.
Al caballo de Eugenio García Ortíz lo lleva “Jesulín” con lances muy templados por la cara sin cruzar. El piquero se agarra arriba e inmediatamente “Jesulín” se desmontera en petición de cambio de tercio que el presidente concede.
Con lidia de David Muñoz, Juan Contreras coloca un buen par. El toro se aquerencia en tablas y resulta laboriosa la labor de sacarlo de allí para la suerte de banderillas por parte de “Currín” quien finalmente deja un solo palo arriba. Ha de entrar nuevamente Contreras para dejar un buen par y seguidamente se cambia el tercio.
“Jesulín” brinda al público depositando con mimo la montera sobre la arena.
Tras humedecer la muleta en barreras se va a por el toro y comienza su faena muy cerrado en tablas con pases por alto para, al tiempo que le gana terreno al toro, rematar con un pase de pecho sobre la mano izquierda tras haber cambiado de mano la muleta delante de la cara del toro.
Muleta en la mano izquierda. Excelente natural relajado.
Muleta en la derecha extraordinarios redondos, templados y acomodándose perfectamente a la velocidad de embestida del toro. Remata la serie con el pase de pecho sobre la mano derecha.
Con la muleta plegada sobre el antebrazo izquierdo da tiempo al toro para se oxigene.
Cinco excelentes naturales que remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda en medio de los sones de la banda de música que es la Agrupación Musical Guadalhorce.
Con la flámula sobre la mano derecha logra una serie de extraordinarios redondos que abrocha con el pase de pecho sobre la mano derecha.
Muy cerca del toro y muy relajado delante de la cara del astado “Jesulín” logra un invertido completo que remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Con la muleta sobre la mano derecha circular completo en el que tras enredarse el toro a la cintura, lo vacía con un pase de pecho sobre la mano derecha para acabar con un desplante de rodillas dando al espalda al toro de lante de los pitones.
¡Extraordinario Jesulín! ¡Es el “Jesulín” de sus mejores tiempos!
Unos ayudados como final de su faena.
En la suerte natural, haciéndolo todo el de Ubrique, logra una estocada que tira el toro sin puntilla. Los tendidos de la plaza se llena de almohadillas y pañuelos blancos en petición de trofeos y el presidente concede las dos orejas. El toro es aplaudido en el arrastre.
El quinto de la tarde responde por Agradecido. Luce el número 168 y pesa 465 kilos. Un melocotón ojo de perdiz y bocidorado.
El Cordobés lo saluda con unas excelentes verónicas que remata con cuatro medias realizadas sobre ambos pitones.
Con pases por delante sin cruzar lo lleva al caballo de picar que monta Juan Francisco Peñas quien, tras agarrarse arriba y meter las cuerdas, deja de apretarle.
Tras cambiarse el tercio “El Cordobés” realiza su quite con cinco verónicas que remata con una media sobre el pitón derecho del toro.
En banderillas con lidia de “Chano”, Raúl Caricol prende un excelente par. Ismael González las deja arriba y con cuatro palos se cambia el tercio a petición del matador.
“El Cordobés” brinda el toro a todos los aficionados de Barcelona.
La faena la comienza de rodillas para seguidamente seguir toreando de pie de manera perfecta, rematando la serie con el pase de pecho sobre la mano izquierda. Comienza a sonar la música.
Muleta en la derecha. Redondos muy buenos, realizados a media altura ayudando al toro en los remates de los pases.
Tres buenos redondos. El toro se para. Toma distancia nuevamente. Cinco buenos redondos que, tras cambio de muleta por la espalda, remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Muleta en la zurda. Excelentes naturales que abrocha con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
En la suerte contraria haciéndolo todo el diestro, estoconazo hasta la bola. El toro dobla de inmediato y las palmas que echan humo al tiempo que el público puesto en pie pide los máximos trofeos que el presidente concede.
Manuel Díaz da dos vueltas al ruedo en una de las cuales toma una pala de uno de los cuidadores del ruedo y con ella da la vuelta al ruedo.
El sexto y último toro de la tarde luce el numero 138. Se llama Camarero. Pesa 460 kilos. Colorao de capa.
Javier Conde lo saluda con verónicas de buena ejecución que remata con un recorte torero.
El encargado de picar es Pepillo de Málaga.
Conde trata de llevar al toro por chicuelinas al paso lográndolo a medias. Remata con una media verónica. El toro aprieta al caballo levantándolo las manos.
Conde quita en base a dos verónicas que remata con una media.
En banderillas el tercero que es Óscar Reyes deja un buen par.
Conde brinda a todos los niños del mundo para que vayan a los toros.
La faena la comienza con pases por alto sobre ambos pitones al tiempo que va ganado terreno. Cambia de mano la muleta sobre el mismo pase para dar un natural de mano baja. Comienza a sonar la música.
Muleta en la zurda. Excelentes naturales que remata con el pase epecho sobre la izquierda en dos tiempos.
Muleta en la diestra. Excelentes redondos que tras cambio de muleta de mano remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Conde hace el toreo de su personalidad. Un toreo de aguante de la embestida, donde no obliga a los toros sino que les deja a su aire mientras aprovecha el viaje del mismo.
Conde está decidido a que el toro sea indultado de ahí que a pesar de que suena un aviso presidencial tras haber pedido al presidente que le indulte, puesto que él no se encuentra con ánimos de matar a tan buen ejemplar, sigue toreando.
Simula varias veces entrar a matar, se perfila pero no se decide a hacerlo. ¡Quiere buscar el indulto! no sabemos si porque trata de reivindicar la Fiesta de los Toros ante los antitaurinos en una corrida que es televisada por el Canal Sur Andalucía o porque no quiere exponerse a fallar con los aceros.
Total que finalmente logra el objetivo, tras haber dialogado con Galloso como representante de la ganadería de Osborne, de que el presidente saque el pañuelo naranja.
El toro entra a punta de capote en chiqueros y Conde recibe las dos orejas y rabo simbólicos con los que da la vuelta al ruedo.
Finalmente los tres matadores salen a hombros por la puerta grande de la plaza de Torremolinos que presentó una excelente entrada.