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miércoles, 14 de mayo de 2008

LA QUINTA DEL ABONO DE SAN ISIDRO 2008, FUE UNA NOVILLADA.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

De haber sido crítico taurino, lo hubiéramos tenido muy claro.
Nuestra crónica se hubiera limitado a señalar a una novillada, con hechuras de corrida de toros, que nos proporcionó un panadero-ganadero de San Sebastián de los Reyes, que llevan el nombre de Montealto, frente a la que un novillero Chechu no se aclaró y los otros dos, de Albacete por cierto, que demostraron estar placeados, tener diferentes dosis de arte, que no de valor, y ser buenos ejecutores de la suerte suprema.
Novillos criados en fincas de los alrededores de Madrid que mansearon en los primeros tercios, lo que importa poco en estos tiempos donde lo principal es que embistan a la muleta, puesto que este tercio es quien da o quita ilusiones y éxitos.
Pero como comentarista he de referirles más pormenores de la novillada. Y eso es lo que trataré de llevar a ustedes para que en la posteridad quede lo realmente ocurrido en esta quinta de abono de la Feria Isidril del año 2008.
Desde hace bastantes años suelo divertirme más en las novilladas, de novilleros cuajados naturalmente, que en las corridas de toros donde observo demasiadas inhibiciones.

Cuando llegamos a la localidad de la plaza ya estaba en el ruedo un novillo sardo chorreado que tenía por nombre Gitano como deducimos del libreto que recogimos al comprar la almohadilla. La tablilla señalaba 480. Era un novillo colorao, chorreado bragado y listón. Nos habíamos perdido la suerte de varas que, al decir de quien ocupaba localidad contigua, no había ofrecido nada que reseñar pues había entrado dos veces y el piquero se agarró arriba.
Rubén Pinar trata de aprovechar el quite que le corresponde y comienza por chicuelinas en una serie de dos al final de las cuales el novillo le arrebata el capote y en su afán de cogerlo en el suelo, el mismo se propicia una voltereta de impresión. Pinar tras tomar nuevo capote consigue la tercera chicuelina que remata con una revolera.
En banderillas, Pedro Vicente Roldán las tira desde cerca y logra dejarlas arriba. Domingo Navarro es alcanzado en el muslo derecho a la salida del par, pierde pie y no es corneado por intervención de San Isidro, al cometer la equivocación de querer levantarse ante la misma cara del novillo que le derrota sin afortunadamente alcanzarle en el cuello. Cierra Pedro Vicente tirándolas nuevamente que es la forma que él debe tener de prender los rehiletes.
Chechu comienza la faena a base de cuatro doblones, el último de los cuales resulta enganchado. El novillo se para y el novillero aprovecha para montar la muleta.
El novillo acusa mucha movilidad aunque sin fijeza alguna.
Con la muleta en la mano derecha logra cuatro redondos ligados que remata con el doble de pecho y es aplaudido.
Continúa con nueva serie a base de tres redondos que son enganchados en el remate. Tres más, de mejor ejecución, que remata con el doble de pecho.
La muleta en la zurda: Un ayudado con el estoque simulado. Dos buenos. Tres buenos con el defecto de rematarlos por encima de la pala del pitón.
Quiere continuar por naturales pero como al primero resulta desarmado, desiste y se pasa a torear con la mano diestra.
El primer redondo es enganchado en el remate. En el segundo, el novillo pierde las manos. El tercero, aceptable. Rematando con el de pecho con la derecha.
Antes de entrar a matar finaliza con un redondo enganchado y otro bueno.
El novillo se ha aquerenciado en tablas y le cuesta trabajo al novillero sacarlo de allí para ejecutar la suerte suprema.
En la suerte contraria logra una estocada corta perpendicular y ligeramente caída al meter la mano con habilidad. Su labor fue silenciada.

El segundo de su lote es el cuarto de la novillada. Es un novillo de capa negra que responde por Agujeta que luce el nº 32 y pesa lo que muchos toros, 532 kilos. De salida demuestra una gran habilidad para enganchar las telas.
Chechu es incapaz de recoger al novillo.
La suerte de varas corre a cargo de Mario Herrero que se agarra caído ante la entrada cuarteada del novillo que cornea con furia el peto del caballo. Cuando deja de cornear, rectifica el piquero.
En la nueva entrada se agarra arriba. El novillo no ha humillado en el tercio y sale con la cara arriba.
En banderillas con la lidia de Juan José Jimeno, parean: Pedro Vicente Roldán y Domingo Navarro. Ambos cumplen en el primer encuentro. Cierra Roldán con un par caído.
Chechu comienza su faena de esta improvisada forma: Tres ayudados por bajo. Doblón con la izquierda. Doblón a dos manos.
Continúa por redondos sueltos consecuencia de dar distancia al novillo.
Un faena anodina donde se ve a las claras que el novillero no tenía hoy su día. ¡Le falta motivación! de ahí que trate de buscar la igualada para acabar cuanto antes con el calvario que tiene delante.
En la suerte contraria consigue una estocada también contraria. El novillo tarde en doblar a pesar de los toques de los banderilleros. Le traen el descabello pero el novillero prefiere no intentarlo esperando que el novillo se eche. Cuando lo hace Domingo Navarro acierta al primer puntillazo. Silencio

El segundo novillo de la tarde lleva el nº 37 se llama Calabaza y pesa 515 kilos. Es de octubre del 2004 y muy bonito de hechuras.
Lo recibe Rubén Pinar con tres verónicas de gusto que remata con una media muy buena.
El novillo en cuanto ve al caballo que monta Daniel López, se va por él y lo derriba. Tras lograrlo se va suelto. Nuevamente de largo se arranca al caballo. Lo cortan. Cuando desde más cerca se arranca al montado, Daniel López se agarra arriba y lo pega.
Quita Ruben Pinar con unas verónicas lentas rematadas con una media de trazo lento.
En banderillas lo único destacado es el par con riesgo que pone Alberto Martínez al resultar perseguido.
El novillero comienza su faena a base de cuatro muletazos por bajo, un natural y remata con una trinchera. Recibe aplausos.
Sigue por redondos donde aguanta un parón debajo del cuerpo y remata con un trincherazo.
Con la muleta en la zurda, logra tres naturales muy buenos que remata con una trinchera.
La muleta en la derecha: Tres redondos superiores y uno de pecho perfecto.
Se distancia. Cita de largo por redondos. Lo aguanta y sigue en una tanda de cinco que remata con el de pecho.
Nuevamente la muleta en la izquierda. Una tanda de tres naturales perfectos. Tres más con cambio de mano y derechazo perfecto que remata con el de pecho.
Tras tomar los aceros, estocada perfecta en la suerte natural que hace doblar al novillo. Luego el puntillero falla repetidamente. Se pide la oreja mayoritariamente y el presidente la concede.

Su segundo que es el quinto de la tarde es un novillo burraco llamado Comilón, marcado con el nº 49 y con 506 kilos sobre el esqueleto.
Rubén Pinar, lo recibe por verónicas a la salida de una de ellas, el novillo sufre una voltereta impresionante.
En las dos entradas al picador, este se agarra arriba pero no le pega porque las fuerzas están justitas en este bonito ejemplar.
Aprovecha su quite Tendero con tres chicuelinas que remata con una revolera.
En banderillas destaca en sus dos entradas Basilio Mansilla que logra el desmonterado.
Rubén brinda al público y comienza su faena con pases por alto a una mano.
Cuando le ha sacado de las dos rayas, se distancia. El novillo está pronto.
La muleta en la mano derecha para lograr una serie de cinco redondos que abrocha con el de pecho.










Continúa por redondos con uno suelto y cuatro ligados donde el novillo se rebrinca.
La muleta en la zurda: dos naturales que remata arriba y que no tienen lucimiento.
Pasa a la derecha para instrumentar una serie de cuatro redondos ligados, de mano baja, que abrocha con el de pecho. Es muy aplaudido.
Nueva serie con la derecha, buena. La faena no remonta a pesar de la gran voluntad del novillero.
Con la zurda serie de cinco naturales a pies juntos que resultan aseados y al ser rematados con el de pecho es aplaudida.
Gran estocada. Como el novillo tarda en doblar, aunque se pide la oreja al no ser mayoritaria no es concedida. El premio, saludos desde el tercio.

El tercero de la tarde atiende por Cotorro, marcado con el nº 41 y con 484 kilos de peso. Es un precioso novillo colorao chorreado que corresponde lidiar a Miguel Tendero.
Lo recibe por verónicas despaciosas y bien ejecutadas.
Y de la misma manera, con lances por delante sin cruzar, lo pone en jurisdicción del caballo que monta José Palomares, pero el novillo desdeña al montado y se va con rapidez hacia los terrenos de nadie.
Allí lo recoge “El Niño de Belén” y lo lleva nuevamente al montado con conocimiento y arte. Cuando se arranca, tras dudar, Palomares se agarra arriba y el toro en el peto no cabecea.
Tendero lo prueba por delante y sin hacer quite lo lleva nuevamente al caballo. El toro hace lo mismo de antes y nuevamente es “El Niño de Belén” quién lo pone en suerte para que el piquero vuelva a agarrarse arriba.
Trata de aprovechar el quite Chechu, pero como hoy se ve que no es su día, lo único que consigue es que le destroce el capote.
En banderillas bajo la lidia de “El Niño de Belén” parean: Rafael García y Alberto Molina que cumplen con su cometido. Cierra Rafael con un buen par.
Miguel Tendero brinda al público por lo que, en correspondencia,
es aplaudido Muy tranquilo, con temple y quietud, comienza por bajo en unas trincheras que son muy aplaudidas. Sigue con cuatro derechazos perfectos que son abrochados con el de pecho. Nueva tanda de tres, templados. La mano baja y remata con el de pecho.

Con la muleta en la zurda logra cuatro naturales de mano baja que remata con un trabajado pase de pecho, a un novillo que se abre en el remate del pase y obliga a que el novillero se ponga en derechura a cada intento de pase.











Un novillero con gusto, conocimiento y temple por lo que recibe aplausos.
Tras tres derechazos lentos y perfectos de ejecución, remata con una trinchera y se va a por la espada de matar.
Logra una estocada tendida y ligeramente trasera que hace doblar al novillo recibiendo una vuelta al ruedo en premio a su buena labor.

En su segundo que es el sexto de la corrida, Tendero se enfrenta a un todo señor toro con un peso de 515 kilos de nombre Palomito que irrumpe en el ruedo con muchos pies.










Lo recibe con una serie de cinco verónicas a pies juntos y con la mano baja que son rematadas con dos medias de plasticidad y ejecución perfecta. Son jaleadas y aplaudidas.
Con lances por delante y rematando con un vistoso recorte, lo lleva al caballo que monta Ángel Rivas quien se agarra arriba.
Quita por verónicas de buena ejecución de pata adelante que lo deja en las dos rayas. El novillo se arranca con prontitud y Rivas vuelve a agarrarse arriba.
Chechu trata de hacer su quite pero el público le protesta y ha de desistir.
En banderillas, con la lidia de Rafael García, parean “El Niño de Belén” y Alberto Molina que aciertan en su cometido.
Miguel Tendero comienza su faena con seis doblones por bajo con perfecta coordinación entre piernas flexionadas y mano baja que tras el último, en el que el novillero se rompe, estalla una gran ovación.
Sigue con una serie de tres redondos, de mano baja y ligados que son rematados con una trinchera muy aplaudida.
Nueva tanda de cuatro que abrocha con el de pecho donde la mayor virtud ha sido el temple.
Una última con la derecha de cuatro que al ser rematada con el de pecho es aplaudida con fuerza.
La muleta en la zurda para lograr dos naturales que resultan enganchados. Toma distancia y logra tres buenos de verdad que son abrochados con el de pecho.









Nueva serie de cuatro naturales de mano baja abrochados con el de pecho. Aplausos.
Otra más de cinco y el de pecho. Aplausos.
Cierra con otra serie de cinco finalizando con una trinchera previa al pase de pecho.
En la suerte natural logra una gran estocada arriba entera y el toro dobla. El puntillero acierta a la primera y comienzan a aparecer pañuelos en los tendidos.Tras ser arrastrado el novillo la petición es mayoritaria y el Presidente concede una oreja.

lunes, 12 de mayo de 2008

LA MANSADA DE DOLORES AGUIRRE EL 11 DE MAYO EN MADRID.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Bajo la presidencia de D. Manuel Muñoz Infante, tres alumnos que coincidieron en la Escuela Taurina de Madrid, se enfrentan ilusionados a la dura corrida de Dolores Aguirre tras hacer el paseíllo detrás de Timoteo y Carmelo alguacilillos de la Monumental de las Ventas.
Tres matadores animosos. Uno de ellos, conocido nuestro desde sus comienzos por aquello de residir en Valladolid, que confirma alternativa, ante unos toros que siempre han demostrado carencia de bravura de la buena y aspereza y dificultades máximas.
El primer astado de la tarde responde por Comadroso. Es un buen mozo de 606 kilos que está marcado con el nº 46.
Joselillo lo saluda con verónicas sin ajuste de las que sale suelto. Amaga el salto al callejón. Tres verónicas rematadas con la media, recibe este toro tardo en arrancarse por parte de su matador, antes de llevarlo con lances por la cara sin cruzar al caballo de picar que monta Tomasete. Cuando está cerca demuestra su mansedumbre saliendo huyendo hacia toriles.
Joselillo lo lleva nuevamente y ahora Tomasete, tras marrar, se agarra arriba pegándole fuerte y tratando de sacarlo el peón Juan Martín Soto vallisoletano de nacimiento.
Joselillo consciente de lo mucho que se juega en esta corrida, quita por chicuelinas ajustadas en una serie de tres que remata con una revolera.
Ha de trabajar el espada para llevarlo nuevamente a la contraquerencia del picador quién en la segunda entrada se agarra arriba.
Lo saca Juanín para seguir lidiándole en la suerte de banderillas en ayuda de sus compañeros que parean, Óscar Álvarez que deja los palos arriba al igual que el tercero, David Díaz que resulta perseguido. Cerrando con un buen par Óscar.
Cuando el toro el llevado a una mano por Juan Martín Soto resulta perseguido de forma violenta y rápida teniendo que dejar el capote para hacerse el quite y tener tiempo para llegar con justeza al burladero.









Trás realizar la ceremonia de confirmación entre Robleño y José Miguel Pérez "Joselillo" con Sergio Aguilar de testigo, el nuevo doctorado brinda a su madre, moja la muleta y comienza su faena doblándose ante un toro violento y con malas ideas.
Sigue con dos redondos de los que el cornúpeta sale suelto. Dos nuevos redondos, al tercero le engancha la muleta que Joselillo no quiere perder y le remata con un pase de pecho, donde el toro se rebrinca. Dos nuevos en los que el toro quiere irse descaradamente. Otro más y el remate de pecho.
La muleta en la zurda: un natural al final del remate el toro se va. Dos nuevos en los que el toro se queda corto. Al tercero lo echa mano y lo voltea cayendo encima del toro que amortigua un fuerte golpe en el suelo.
Dolorido va por el toro con valentía para propinarle dos redondos buenos que abrocha con el de pecho. Ovación fuerte para el torero que va por el estoque de matar.
En la suerte contraria logra una gran estocada que es ovacionada, mientras el toro le tira una cóz que Joselillo esquiva.
Cuando el manso es arrastrado el público mediante una ovación, obliga al diestro a saludar desde el tercio.

Su segundo que es el sexto de la corrida, atiende por Angelón que con sus 621 kilos de peso es un torazo que aprieta, pero ante el que Joselillo no se arruga.
Después el toro no quiere telas.
Tras llevarlo al picador este se agarra arriba. Le pega fuerte después de lo cual sale suelto.
El toro gazapea de continuo. En la nueva entrada vuelve el piquero a agarrarse arriba.
En banderillas con la lidia de Óscar Álvarez, Juanín entra con rapidez colocando un para arriba. El toro pierde las manos. David Diaz las deja arriba y cierra Juan que con apuros ha de tomar el olivo.
Joselillo está muy dispuesto y por ello brinda al público quien agradece el detalle con una gran ovación que se suma al mérito de lo realizado en el primero.
En el centro del ruedo el torero va por el cambiado por la espalda que consigue con ciertos apuros porque el toro no obedece al toque. Sigue por redondos a un toro distraído que se frena.
Dos redondos, un natural y el de pecho.
Joselillo dispuesto a triunfar ante un toro que solo presenta dificultades, pues cuando no se distrae se cae. Resulta casi imposible lograr nada ante un toro que cuando le logra tomar la distancia logra unos naturales sueltos de mérito.









Responsabilizado, toma la muleta con la izquierda logrando naturales sueltos pesar de que el toro trate de cogerlo.
Ahora por redondos, el toro toma el primero. En el segundo se para. El tercero, cuarto y quinto lentos que logra robar y que abrocha con el de pecho recibiendo una gran ovación.
Unos ayudados dan paso a una gran estocada en la suerte contraria que tumba al toro.









Hay una petición generalizada y masiva de la oreja que el Presidente concede.










El segundo de la tarde cuya lidia corresponde a Fernando Robleño, responde por Cubatisto y tiene una romana de 594 kilos. Un bonito toro de lámina con la cornamenta acapachada.
El saludo por parte de Robleño es largo y tedioso por el elevado número de capotazos necesarios para poder fijarlo.
El toro que gazapea de continuo no quiere capa de ahí que se vaya en su deambular al picador de guarda puerta que es José Palomares quien se agarra arriba reteniéndole un momento para poder administrarle el castigo. Parece ahormado en unos lances lentos que por verónicas logra su matador.
Nuevamente por su cuenta se va por el picador que está en los terrenos de su querencia de manso y nuevamente Palomares lo toma arriba.
Sale suelto y continúa su deambular por el ruedo ante la impotencia de Robleño para fijarlo.
Ahora se va por el caballo de Manolo Montiel, quién le pega tras poner la puya arriba, ante las protestas de un público que no quiere se le castigue. El toro continúa gazapeando continuamente.
En banderillas lidia José Antonio Alponte y parean: Juan Carlos García que deja el primer par arriba. Sigue el tercero, Iván Carro que prende al relance y cierra Juan Carlos que coloca una sola porque el toro le corta.
Hay devolución de trastos de confirmación de alternativa.
La faena de muleta la comienza Robleño, con un pase contrario suelto. Sigue con un redondo por bajo aislado que parece fijar al toro.
Continúa con redondos en los cuales el toro propina un tornillazo cuando llega a la jurisdicción del matador.
Prueba con la muleta en la izquierda auxiliado con el estoque simulado para que el toro humille, si bien sigue dando tornillazos también por este lado.
¡El peligro se ve evidente!
Nueva serie de redondos sin que el toro se emplee. Nueva serie con las mismas características en la que el toro sale suelto en cada muletazo.
Las ganas de Robleño son evidentes en ese robo de muletazos sueltos en medio de una polvareda impresionante causada por un viento huracanado.
Cuando va por el estoque de herir es aplaudido.
En la suerte contraria pinchazo arriba que es escupido. El torero ha sido punteado en la taleguilla que resulta destrozada. En la suerte natural, una gran estocada que hace doblar al toro sin puntilla. Las palmas premian su labor.

Su segundo, cuarto de la corrida, responde por Cubatista, marcado con el nº 58 y con 578 kilos de peso. Toro de mucha movilidad y grandes pitones.
Juan Carlos García resulta desarmado y lo pasa mal al ser perseguido momentáneamente por el toro que de haber insistido en su persecución no se hubiera librado de cornada.
En la primera entrada al piquero Palomares se quite la puya que estaba arriba. Vuelve a picar arriba en la segunda entrada y le tapa la salida para que no se vaya. Fuerte puyazo que deja al toro parado de momento. Nuevamente lo llevan al caballo en una entrada que resulta protestada por el respetable.
En banderillas con la lidia de Juan Carlos García, Alponte deja una en la primera entrada. Iván Carro pone un buen par y cierra el tercio Alponte con un buen par en que él lo hace todo.
El toro está desesperadamente tardo.
Robleño comienza su faena con redondos sueltos y trabajados a un toro que no transmite emoción alguna. El toro se niega a embestir a pesar de la insistencia de su matador.









Suenan las primeras palmas de tongo que precipitan el que Robleño se vaya por la espada de herir.
En la suerte contraria, estocada delantera y caída que hace doblar al toro. Lo levanta el puntillero cuando se acerca, pero nuevamente dobla y el puntillero acierta a la primera. El silencio es el premio del público de Madrid.

El tercero de la corrida se llama Langosto y pesa 580 kilos.
Sergio Aguilar lo recibe en una buena pelea con el capote por bajo a un toro que repite.
Lo lleva al caballo que monta Antonio Prieto hijo, quien se agarra arriba en las dos entradas. Pegándole fuerte en la segunda en medio de las palmas de tongo del público. El matador pide el cambio de tercio que el Presidente concede.
En banderillas los encargados de parear son Luis Carlos Aranda que coloca un buen par. Francisco Javier Alarcón, cumple y cierra Aranda con un buen par que es aplaudido.
El matador moja la muleta para paliar el viento reinante.
Comienza con doblones por ambos pitones en serie repetida al final el toro se le cuela peligrosamente.
Aguilar ve al momento que el pitón bueno del toro es el izquierdo. La muleta en la zurda. Dos naturales. Otros dos más. Nuevos naturales a un toro que repite.
Por el lado derecho el toro no tiene un pase pues va por el torero de manera clara y descarada.
Al intentarlo nuevamente por el lado izquierdo el toro avisado ya no le deja ni colocarse.
Va por el estoque de herir.
En la primera entrada, pinchazo que el toro escupe. En la segunda logra una media estocada arriba algo contraria y perpendicular. El toro se refugia en tablas pero demasiado entero para que se le pueda descabellar. Por esta causa Sergio Aguilar falla en tres intentos. Un aviso. Al cuarto acierta. Los pitos premian su labor.


Su segundo, quinto de la corrida, se llama Carafeo y pesa 590 kilos. Tras su salida se da una vuelta galopando por la plaza si rematar en los burladeros. Cuando Sergio Aguilar le ofrece el capote, desprecia las telas olímpicamente, denotando no obstante que puntea por el pitón derecho.
La suerte de varas resulta trabajosa, no obstante lo cual recibe dos puyazos.
En banderillas con la lidia de Luis Carlos Aranda, parean: Francisco Javier Alarcón que deja un palo en el morrillo en su primera entrada y los dos con "delicadeza" en la segunda entrada a un toro que no hace por él y que sale suelto.
Con cuatro pases realizados por ambos pitones, Aguilar, lo saca a los medios. En ese terreno continúa por redondos en una serie de cuatro que es rematada con el de pecho y un trincherazo.
Nueva serie de cuatro redondos que abrocha con el doble de pecho.
Cuando intenta cambiar de mano el toro le quita el estoque simulado y Sergio continúa toreando por naturales a un toro gazapón que le pone en apuros en varias ocasiones.
Toma nuevo estoque y torea por redondos en una serie que puede realizarla debido a la perfecta colocación de que hace gala este torero, y a pesar de que el toro entra con la cara arriba y sin fijeza alguna en los remates de los pases. En uno de estos muletazos el toro le alcanza con un pitonazo en los machos de la pierna derecha.
Tras tomar el estoque de matar ha de trabajar para lograr que el toro cuadre, debido al continuo gazapeo y a la distracción del desesperante manso.
En la suerte contraria y entrando desde muy largo logra una estocada que tumba al toro sin puntilla. Su labor es silenciada.

domingo, 11 de mayo de 2008

LA CORRIDA DEL SABADO 10 DE MAYO EN LAS VENTAS. SAN ISIDRO 2008.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Una corrida de Peñajara que sorprendió a propios y extraños por su presencia y comportamiento. Un comportamiento carente de aquella brusquedad que era su sello de identidad en los tiempos en que pertenecía a Manuel Rueda Morales (Manolo Peñaflor torero).
Dos toros sardos, posiblemente reminiscencia de aquella sangre veragüeña origen de la creación de la ganadería) que levantaron la admiración del público de Las Ventas..
Un público variopinto, muy distinto del público de la Feria de San Isidro, por aquello de que cuando la climatología aparece incierta los abonados regalan sus entradas a los compromisos y se queda en casa tan ricamente viendo lo que ocurre por televisión. De ahí los 2/3 de cemento cubierto.
Unos toreros poco placeados en esta temporada, que a pesar de su veterana y valía contrastada, se vieron desbordados por los buenos toros de la primera mitad de la corrida.
A Manolo Sánchez que lucía un precioso terno azul y oro, se le escapó una Puerta Grande de Madrid que no ha conseguido de matador de toros y sí de novillero en aquella lejana tarde del 92 antes de que cortara aquel rabo de Valladolid. Recuerden este nombre Caraoscuro nº 92 y 513 kilos de peso, sardo y de Peñajara pues corresponde a un gran toro.
Es el vallisoletano torero de excelente concepción del toreo que lo borda con la mano diestra, que baja bastante con la izquierda y que a la hora de matar (su tendón de Aquiles) recuerda aquella cornada que le dejó (en esta misma plaza) los tendones de su mano al descubierto.
Manolo se pasó en exceso en las tandas con la mano derecha, dejando para última hora la mano izquierda, cuando el pitón bueno de verdad era este.









Comenzó confiando al toro (que tenía las fuerzas justas) llevándole a media altura y sin obligarlo, para continuar en esta tónica durante toda la larguísima faena que no logró encandilar al público de Madrid al que el diestro conoce a la perfección por no haber faltado nunca desde que se doctoró a la cita isidril. Un público que reaccionó cuando tomó la mano izquierda, bajó la muleta y dio dos series extraordinarias de ejecución y remate, si bien el toro estaba tan exprimido que no transmitió lo necesario para levantar la faena.
Cumplió el picador Paco María González. Los rehileteros: Félix Navas puso las cuatro y Pablo Ciprés dejó solamente una, con la lidia buena de Valentín Luján.








Posiblemente si se hubiera limitado a dar dos tandas de menos muletazos (todas eran de cinco y el de pecho) seguidas de dos con la izquierda de mano baja y hubiera entrado a matar con ganas de tumbar a su colaborador (pinchazo y entera desprendida que va escupiendo y descabello), es posible que ahora estuviéramos glosando un sonado triunfo de un torero que torea muy requetebién y con gusto. Una ovación fue el premio a su labor

En su segundo las posibilidades no fueron las mismas ya que este cuarto de la tarde Ostrero de nombre con el nº 89 y 549 kilos de peso, no se empleó nunca al entrar con la cara arriba y con medias embestidas finalizadas en remates desiguales y sin afectividad.








Un toro con el que se pelea Manolo Sánchez al saludarlo, que cornea el peto del caballo de picar que monta Juan Luis Rivas haciendo sonar el estribo, que es banderilleado sin pena ni gloria por parte de los banderilleros bajo la batuta de Félix Navas y ante quien su matador no se confía y le propina pases sin remate y sin querer ligar perdiendo más pasos de los que la faena requería. El silencio del público premió su labor.

El segundo toro de la tarde es otro buen toro de nombre Chicano marcado con el nº 50 y con 543 kilos de peso. Un toro que fue lidiado mal, picador regularmente y banderilleado bien por parte de Pedro Vicente Roldan.
En la muleta Eugenio de Mora de café con leche clarito y oro, lo recibe con tres estatuarios que son rematados con una trinchera al final de los cuales el toro pierde las manos.
Una serie al natural de tres pases superiores en los que el matador codillea en su afán de seguir la embestida del toro. Remata con un pase de pecho de pitón a rabo y al final el toro nuevamente pierde las manos lo que enfría a un público esperanzado.
Y como la suerte suprema no fue buena al necesitar un pinchazo previo que escupe, antes de lograr una media estocada en el sitio que lleva al toro a las tablas. Y aquí el desastre, pues para descabellar al astado Eugenio de Mora necesitó 11 intentos de descabello, recibiendo dos avisos y el silencio fue el premio a su labor.

Su segundo toro corresponde al quinto de la tarde es otro sardo. Precioso de lámina que atiende por Lentisco y con 555 kilos de romana.








Eugenio de Mora lo recibe con tres buenas verónicas. Eso fue todo, pues seguidamente la lidia fue un completo desastre.
En varas Felipe López se agarra las dos veces arriba a pesar de que el toro trata de quitarse lo que le molesta a base de cabezazos con la cara arriba.
Las banderillas en tercio sin nada digno de mención.
Eugenio de Mora estuvo ante el toro con ganas por la falta que le hace y muy firme a pesar de que los muletazos nunca tuvieron remate vistoso a causa de salir el toro con las cara por las nubes y enganchar en demasía.








Cuando por naturales Eugenio le bajó la mano el toro siguió queriendo coger la muleta en el remate a pesar de que atendía con prontitud al cite y a los toques.
Su labor fue silenciada.

Antonio Barrera vestido de blanco y oro con los cabos negros, recibe a su primero un colorao nº 95 llamado Pardillo de 527 kilos con una buena verónica. A la segundo le pisa el capote. Antonio no está dispuesto a perderlo y no lo suelta. El toro lo ensarta y finalmente se lo quita.
Con lances por delante sin cruzar, lo lleva al caballo que monta Carlos Pérez quien tomándolo muy de cerca coloca la puya arriba. En la segunda entrada, el caballo pierde las manos justo en el instante del embroque por lo que el montado marra.
En banderillas luce Paco Peña en dos buenos pares, el último de los cuales tuvo el mérito de lograrlo a pesar de que el toro le esperó con la cara arriba. El tercero, Manuel Muñoz cumplió su cometido.
Barrera muy dispuesto, brinda al público quien le tributa una ovación de reconocimiento.
Comienza su faena con un pase cambiado por la espalda aguantando hasta el último momento y de ahí la emoción de los tendidos. Lo vuelve a repetir tras acudir nuevamente el toro de largo.
En el centro del ruedo son cuatro redondos los administrados que son rematados con el de pecho en medio de aplausos.
El toro no quiere cercanía y como Barrera lo ve le da distancia para aprovechar la arrancada del toro.
Nueva serie diestra a base de tres redondos buenos de los que sale en un martinete para ligar con el pase de pecho en el que resulta desarmado.
Con la muleta en la zurda logra una serie angustiosa por la incertidumbre del toro tanto en el arranque como en el pasar a la altura del diestro.
Una serie de cuatro redondos rematados con el pase de pecho es lo que antecede antes de ir por el estoque de herir.
Unas manoletinas son el prolegómeno de la suerte suprema que realiza bien pero que con la media estocada el toro tarda en doblar necesitando del descabello para finalizar su labor. Al llevarse el toro al desolladero, una ovación es el premio del público.

Su segundo y último de la corrida se llama Aplicado y tiene 520 kilos y unos enormes y ofensivos pitones. No remata las tablas de salida.
Tras dos intentos de verónica sale suelto. Llamado por un subalterno acude al burladero y ahora si remata con dos pitonazos que sacan astillas de la madera de olivo.
Barrera le receta cuatro verónicas buenas que al ser rematadas con una media recibe los aplausos del respetable.
Benito Quinta es el picador que se agarra arriba en las dos entradas.
En banderillas lo digno es un par de banderillas de cierre de tercio a cargo de Pepín Monge mientras Manuel Muñoz que es el tercero deja las dos arriba en suerte de sobaquillo.
El toro llega muy fuerte a la muleta.
Antonio Barrera comienza por redondos en serie de cuatro buenos pero sin mucho ajuste y a media altura que remata con el de pecho.
Repite lo mismo en nueva serie donde corre perfectamente la mano y es aplaudido.
Con la muleta en la zocata logra cuatro naturales largos y ligados que al ser rematados con el de pecho recibe aplausos.
Una nueva serie de dos naturales que resultan enganchados al quedarse el toro corto en la embestida, que son rematados con el de pecho.
Ahora son cuatro redondos a media altura, en una serie que remata con el de pecho.









La faena ha sido buena pero no ha llegado al triunfo a pesar de que el diestro puso todo de su parte.
Hubo petición de oreja que al no ser concedida quedó en una vuelta al ruedo.
Como incidencias, podemos citar que el albero del ruedo se encontraba en perefectas condiciones a pesar de la lluvia caída gracias a las lonas protectoras que fueron retiradas momentos antes del comienzo de la corrida.

viernes, 9 de mayo de 2008

EL PREMIO "PAQUIRO II" DE LOS TOROS.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Parece ser que la premisa de su concesión es la de considerar el Acontecimiento Taurino de cada temporada, si bien resulta que hasta el momento van dos ediciones y no entendemos bien la base de concesión, puesto que la primera fue concedida al diestro Sebastián Castella por su supremacía en el escalafón a lo largo de la temporada 2006 y este año a José Tomás por el impulso que su reaparición en el 2007 en Barcelona ha supuesto para el futuro de la Fiesta.
¿Ustedes lo entienden? Yo tampoco.
José Tomás es torero de leyenda, por ser torero de vida extraña y de toreo de verdad, fuera de tecnicismos. Torero que pone la “carne de gallina” a quienes con sensibilidad observan lo cerca que de su cuerpo pasan los pitones de sus oponentes. Simplemente se juega la vida en cada corrida, pero no de manera inconsciente. Al estar ahí en ese sitio tan comprometido es cogido en más ocasiones que los que no torean de verdad.
Tras su reaparición en Barcelona, ha eludido las plazas de compromiso que a él concretamente nada le dan y en cambio pueden quitarle mucho. En su día, antes de su retiro, demostró lo que tenía que demostrar tanto en Madrid donde abrió la Puerta Grande en seis ocasiones, como en Barcelona con quince aperturas y ahora, si ha vuelto por la causa que él solo conoce, lógico es que, si se lo permiten quienes van a verlo, elija material sobre el que instrumentar sus faenas.
Que los “puristas” no le van a perdonar que sus rivales no sean toros-toros, ya lo sabemos, pero el pueblo pagano y mantenedor de la Fiesta va a ver al mítico torero que tanto los puristas como los críticos taurinos han creado. Personajes estos que luego no eluden figurar en jurados que conceden premios como este "Paquiro" aduciendo, para curarse en salud, que el premio es reconociendo tiempos pasados, no lo realizado en su reaparición y más bien para que se motive y vuelva por sus fueros, en contraposición con la teoría del Presidente del Jurado a la sazón D. Andrés Fagalde Luca de Tena que abogó por la reaparición.
Nosotros le hemos visto más torpe que antes de irse, como falto de reflejos para eludir las embestidas anormales en rectitud que son las que cogen y arrollan a los toreros que se quedan quietos y en el sitio.
Nos parece como si en esta nueva etapa no dominara a los toros, pero en cambio entre bambalinas ha logrado un equipo que domina el mercado taurino como nadie.
Veremos a ver que pasa tras sus actuaciones en Madrid en la Feria del Aniversario los días 5 y 8 de junio, pues aunque una entrada de reventa no esté al alcance de nuestro bolsillo, si compraremos a Canal + la corrida por aquello de “ayudar a gente tan necesitada” como puede ser el mismo José Tomás y al propio Canal + con sus más que millonarios empleados.
César Rincón, Ponce, “El Juli” y “El Cid” quedaron en la estacada después de las opiniones de personajes tan versados como Luis Abril (Director General y secretario general de la presidencia de Telefónica patrocinadora del Premio), Cristina Sánchez, José María García-Luján y Carlos Illian que se dejaron arrastrar por la dirección trazada. No lo hizo así Jordi García Candau quién consideró el acontecimiento: “con carácter reivindicativo, pero tras el cual José Tomás se dedicó a torear en plazas de segunda y con toros de baja representación. Lo respeto como torero pero creo que se está entronizando a un producto de marketing que además desprecia a los medios” (sic).
Nada podemos opinar por nuestra parte sobre la concesión de un premio que crean y otorgan unos señores y que son muy dueños de concedérselo a quien les venga en gana y si encima se lo conceden a un torero que tiene el don de la autenticidad... mejor que mejor. José Tomás, toreó y sigue toreando “cómo mandan los cánones” y esa verdad del toreo hay que agradecérsela a pesar de que por eso sufra tantos revolcones.