CUANDO LOS PAÑUELOS SE NIEGAN SALIR
AISLADOS A LA CONTERA DEL PALCO PRESIDENCIAL.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y
escritor.
A veces es necesario ver una corrida de
toros en plaza de 2ª de una capital de provincia para comprender el por qué es
tan difícil triunfar en Madrid.
En la corrida de Alicante los tres
diestros cortaron trofeos. Dos de ellos por partida doble en un solo toro y el
otro, menos mediático, una en su segundo oponente.
En las faenas de las dos orejas, a los
diestros no se les vio de capote, hubo exceso de pases superfluos y pincharon
antes de conseguir estocadas más efectivas que bien posicionadas.
El presidente se aturrulla con
facilidad, se deja influir demasiado por las preferencias del público, e
incluso no acierta a sacar el pañuelo blanco sin que aparezca pegado con el de
concesión de la vuelta al ruedo, como si de una protesta formal del toro se
tratara tratando de pedir trofeo para la labor desarrollada durante su lidia.
Y ese público soberano viene a la plaza
más a ver a las figuras in situ que a valorar lo realizado acorde con las
características del oponente a lidiar. Jalea sin mesura las trincherillas, los
doblones posturales, el tiempo dado entre series de muletazos y al final no
considerando la realización ni la efectividad de la considerada de siempre como
la suerte suprema.
En la primera plaza del mundo, los
astados son otra cosa. Tienen presencia y leña en sus cabezas. Son grandotes y
suelen estar rematados por lo que, independiente del juego que luego den en la
lidia, siempre dan sensación de peligrosidad y en eso se basa nuestra Fiesta
más nacional, ya que sin toro sería una pantomima de la tragedia que conlleva
en su esencia. Han de ir, como mínimo, por dos veces al caballo de picar por lo
que han de demostrar su bravura en la decisiva suerte de varas.
Los presidentes de Madrid suelen tener
muy claros los criterios para concesión de trofeos por partida doble cuando el
segundo es potestativo de sus apreciaciones y conocimientos. Si no hay
lucimiento en los tres tercios de la lidia y por supuesto no se culmina con una
estocada perfectamente ejecutada es muy difícil que se consiga el doblete en
trofeos. Valoran más la calidad que la cantidad de lo realizado, de ahí que se
fijen en el criterio de los aficionados cuando conminan al diestro a que
abrevie las faenas carentes de contenido y por ende de posibilidades de éxito
artístico.
Siempre sacábamos consecuencias de las
protestas de los aficionados del tendido 7, pues éramos conscientes de los
conocimientos taurinos de “El Rosco”
y Cía forjados tras la contemplación
de miles de corridas al igual que los que presidían el palco de la
Monumental
de Las Ventas.
Por eso Madrid es la número uno en
cuestión taurina y las demás plazas de las capitales de provincia no dejan de
ser sucedáneos donde los espectadores acuden a un acontecimiento social donde
lucirse ante sus congéneres y son felices pidiendo trofeos a tutiplén que en
nada benefician a la pervivencia y exaltación de nuestra Fiesta.

Hoy hace un día
espléndido de sol aunque fresquito por el viento de poniente reinante y mañana
esperemos que siga el buen tiempo. Hoy no acudiremos al Festejo de los Alumnos
de Escuelas Taurinas por aquello de comenzar a las 21,30 de la noche y no
estamos por jugarnos el tipo al regresar a Tarifa de madrugada a través de una
carretera muy peligrosa.
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